Decálogo de los amigos con derecho

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Te decimos las reglas que es mejor cumplir para evitar que el acuerdo deje de funcionar y alguno de los dos salga lastimado. Para empezar conviene aclarar que un ADR es un amigo con el que se puede tener sexo sin que exista ningún tipo de compromiso (ni fidelidad, ni regularidad en las citas), que no es lo mismo que decir que no exista un pacto preexistente, con leyes estrictas e irrompibles, con el que se debe estar comprometido. Para que quede más claro, aquí va el decálogo de un ADR, ese que debe cumplirse si no se quiere que la relación naufrague.
No te enamorarás de tu ADR: Debes separar bien el sexo, la charla, la complicidad, del amor. Si bien es cierto que nos podemos enamorar, los seres humanos no somos máquinas, tratemos de que no suceda.
No divulgarás su nombre desvirtuando el vínculo, a menos de ser estrictamente necesario: Como es posible que para el resto de tu entorno él sea solo un amigo, si se enteran seguramente comenzarán las presiones para que sea otra cosa. Además, no todo el mundo está abierto a tener ADR y podrían no entenderlo. Salvo que ambos estén de acuerdo en ventilarlo, lo mejor es el silencio.
Hablarás con lenguaje claro y conciso: Con el ADR hay que ser claro, pautar reglas de entrada, la comunicación lo es todo para que no haya malos entendidos.

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Honrarás el vínculo y no meterás el romanticismo en el medio: nada de que se escape un “te quiero”, ni que pongas velas para la cena. No te olvides, son cómplices pero no hay romance.
Lo respetarás: Jamás lo harás pasar malos momentos, porque antes que nada es tu amigo. Tampoco lo expondrás a situaciones incómodas, mejor no presentarlo a amigos ni familiares
No cruzarás los límites impuestos entre ambos: Si se pautó por ejemplo “nunca un fin de semana”, allí quedará. Nada de improvisaciones que puedan llevar a confusiones.
El sexo será seguro: Si es un ADR se supone que hay otros, por lo que jamás dejarás de cuidarte.
No existirán celos: Al ADR no se lo persigue. Y jamás se le hace una escenita si sospechás que hay otras (porque ya sabés que las hay). Si empezás a sentir algo parecido a los celos lo mejor es enfriar la relación, darle vacaciones.








