2025-09-22

Entre el Dolor y la Rebeldía

Angelina Jolie en San Sebastián

Reflexión política cruda

Un retrato íntimo de la actriz que confronta su pasado y el presente de su país

El Festival de San Sebastián se rindió ante la presencia fugaz, pero intensa de Angelina Jolie, quien, con su aura de estrella y su vulnerabilidad de mujer, dejó una huella imborrable.

La actriz, de 50 años, llegó desde Londres —donde rodaba Anxious People— solo para presentar Couture, película en la que encarna a una cineasta luchando contra un cáncer de mama mientras atraviesa un divorcio. Un papel que resonó profundamente en su propia historia.

El Fantasma del Cáncer

Jolie no actuó: vivió a Maxine Walker. En 2013, se sometió a una doble mastectomía preventiva tras descubrir que portaba mutaciones genéticas (BRCA1 y BRCA2) que le daban un 87% de riesgo de cáncer de mama y un 50% de ovarios. "Perdí a mi madre y a mi abuela por esto", confesó, con la voz quebrada. Durante el rodaje, llevó un collar de su madre, Marcheline Bertrand, fallecida en 2007, como talismán.

"Ojalá ella hubiera tenido la oportunidad de batallar contra el cáncer... Me emociono, no puedo seguir".

El silencio en la sala fue un homenaje.

"Amo a mi país, pero no lo reconozco"

La rueda de prensa derivó en una reflexión política cruda. Cuando se le preguntó por sus miedos actuales, Jolie hizo una pausa larga, calculada, y soltó:

"Amo a EE.UU., pero no lo reconozco. Son tiempos oscuros. Cualquier cosa que divida o restrinja libertades me parece peligrosa".

Sin nombrar a Trump, las elecciones o las guerras culturales, su frase —viral al instante— encapsuló el malestar de una nación fracturada.

Couture: La Moda como Trinchera

Dirigida por Alice Winocour, la película entrelaza historias de mujeres en la Semana de la Moda de París, donde la protagonista recibe el diagnóstico de cáncer. Jolie defendió el contraste: "La moda y la enfermedad son batallas: una por la belleza efímera, otra por la vida".

Adiós entre Aplausos

Se fue tan rápido como llegó. Tras 40 minutos de rueda de prensa —donde cedió el protagonismo a sus compañeros, como Louis Garrel—, cambió su vestido negro y voló a Londres. Pero su mensaje quedó flotando:

El arte sana, el cine une, y algunas estrellas, pese a su brillo, no temen mostrar sus grietas.

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