La UTA se retira de la central obrera. Se discuten cambios en la conducción sindical.
Tensión en el Congreso de la CGT
El Congreso de la CGT se lleva a cabo en un clima de alta tensión, con la Unión Tranviarios Automotor (UTA) anunciando su decisión de retirarse de la central obrera. Este movimiento se produce en medio de discusiones sobre el nuevo liderazgo, donde se proponía un triunvirato que incluiría a Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo. La UTA, que se opone a la inclusión de Jerónimo, ha decidido no integrar la nueva conducción.
Las presiones para la votación han sido palpables, con Luis Barrionuevo, líder de los gastronómicos, y sus aliados tratando de influir en la decisión sobre si se mantiene el triunvirato o se opta por un solo líder. Sin embargo, el apoyo mayoritario a la propuesta del triunvirato ha calmado en parte las tensiones, evitando que Barrionuevo y sus aliados implementen su esquema de liderazgo.
El congreso, que se realiza en el estadio de Obras Sanitarias, ha sido escenario de un intenso debate sobre el futuro de la CGT. Si los delegados hubieran apoyado la propuesta de Barrionuevo, se habría desmantelado el acuerdo alcanzado entre los principales líderes sindicales, lo que habría llevado a una reconfiguración drástica de la central.
Con la UTA fuera del juego, los sindicatos que permanecen han avanzado en la elaboración de una lista consensuada para el nuevo Consejo Directivo, que será elegido por los congresales en una votación secreta. A pesar de la aparente estabilidad, las decisiones recientes han provocado reacciones adversas entre algunos dirigentes, quienes sienten que sus voces no han sido escuchadas en este proceso.
La salida de la UTA y la presión de Barrionuevo reflejan las divisiones internas en la CGT, donde las luchas por el poder continúan afectando la unidad del movimiento sindical. Las próximas semanas serán cruciales para observar cómo se consolidan los nuevos liderazgos y si la CGT logra superar este momento de crisis interna.