2026-02-01

La medida de fuerza, inicialmente prevista para este lunes, se traslada al 9 de febrero

El paro aeronáutico que amenaza paralizar los cielos argentinos en plenas vacaciones

Es por un tecnicismo legal, pero el caos ya asoma en los aeropuertos del país

Los miles de argentinos que planificaron sus vacaciones de febrero con la tranquilidad de quien compra un pasaje y aguarda su vuelo acaban de recibir una noticia inquietante: un paro total de actividades amenaza con dejar en tierra la totalidad de los vuelos comerciales del país el próximo lunes 9 de febrero.

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) había convocado originalmente el cese de actividades para este lunes 2 de febrero, pero sus propios equipos legales encendieron las alarmas. La ley de esencialidad, esa normativa que protege servicios críticos como el transporte aéreo, exige un preaviso mínimo de cinco días para declarar una huelga. El gremio, obligado a respetar los plazos, postergó la fecha pero no su determinación.

Un conflicto que nació de una promesa incumplida

El origen de esta crisis tiene nombre y apellido: un incremento salarial que apareció y desapareció como un espejismo. Según denuncian los trabajadores, el Gobierno Nacional había acordado un aumento en el adicional por "racionamiento" que ya figuraba liquidado en el sistema oficial SARHA, visible en los recibos de sueldo. Pero en un giro que el gremio califica de incomprensible, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) dio marcha atrás, reliquidó los haberes y, para agravar el cuadro, no depositó los salarios en la fecha convenida.

"No sabemos cuándo vamos a cobrar y están desconociendo un aumento que había sido liquidado", declaró Marcelo Belelli, referente de ATE en Ezeiza, sin ocultar su indignación ante lo que considera una maniobra política deliberada contra el bolsillo de los trabajadores.

El fantasma de los aeropuertos vacíos

De concretarse la medida el 9 de febrero, el panorama será desolador para quienes tengan vuelos programados. Durante 24 horas, las 30 terminales aéreas del país quedarán virtualmente paralizadas. Control terrestre, bomberos, sanidad y administración cesarán sus funciones. Únicamente los traslados sanitarios, humanitarios, estatales o de órganos para trasplantes tendrán autorización para operar.

Mientras tanto, la calma es apenas aparente. El estado de asamblea permanente que mantiene el sindicato ya provoca demoras y reprogramaciones en estos días previos, un anticipo de lo que podría convertirse en una tormenta perfecta para el turismo de temporada alta.

Las autoridades de la ANAC aseguran trabajar contrarreloj para desactivar el conflicto. Los gremialistas, del otro lado, prometen ratificar la medida este mismo lunes. En el medio, miles de pasajeros contienen el aliento y revisan obsesivamente el estado de sus reservas.

 
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