La campaña electoral de Orbán se intensifica con acusaciones cruzadas y denuncias
Hungría militariza su red de gas ante supuesta amenaza de atentado
BUDAPEST.– A siete días de que los húngaros acudan a las urnas, el primer ministro saliente ha desatado una crisis de seguridad energética sin precedentes. Viktor Orbán ordenó la protección militar del principal ducto que provee de gas natural a su país, tras el hallazgo de material explosivo en territorio serbio.
El descubrimiento ocurrió en las inmediaciones de Velebit, donde las fuerzas de seguridad de Serbia localizaron artefactos de "alta potencia destructiva" junto a la infraestructura conocida como Balkan Stream. Este conducto, prolongación del sistema TurkStream, canaliza hidrocarburos desde Rusia hacia el centro de Europa.
El aspirante que busca desplazar a Orbán, Péter Magyar, ha lanzado una grave imputación: sugiere que el mandatario en ejercicio podría estar tramando un montaje deliberado —una operación de "falsa bandera"— para sembrar pánico y torpedear el proceso democrático.
Movilización militar y señalamientos sin evidencias
Ante la revelación de su homólogo serbio Aleksandar Vucic, el líder nacionalista húngaro activó de inmediato al Consejo de Defensa. En declaraciones filmadas para redes sociales, anunció el despliegue de efectivos armados para custodiar la porción nacional del oleoducto, responsable del 60% del suministro doméstico.
Sin embargo, la acusación de Orbán carece de respaldo probatorio. El político ultraconservador señaló directamente a Kiev como artífice del supuesto plan de sabotaje, una versión que el gobierno ucraniano desmintió enfáticamente.
"Destruyeron Nord Stream, nos cercaron el suministro gaseoso, este año nos sometieron a un embargo petrolero al cerrar Druzhba, y ahora atacan la sección rusa del TurkStream", enumeró el premier húngaro, vinculando a Ucrania con una sucesión de presuntas agresiones energéticas.
Magyar, por su parte, advirtió a través de plataformas digitales: "El primer ministro saliente, asesorado por operadores del Kremlin, pretende infundir terror en la población mediante operaciones encubiertas. No logrará suspender los comicios del domingo".
Una contienda marcada por el fantasma ruso
La escenografía electoral en Hungría está saturada de carteles que exhiben las fotografías del presidente Zelenski y del candidato opositor bajo el lema: "¡Son un peligro! ¡Frenémoslos!".
La estrategia comunicacional de Orbán construye una narrativa según la cual el régimen de Kiev injeriría en los asuntos internos magiares para derrocar al ejecutivo actual, financiando a sus detractores políticos.
La permanencia de Orbán en el poder, que se extiende por más de una década, se juega en estas elecciones con indicadores desfavorables en las encuestas. En los últimos días, ha circulado persistentemente en la capital húngara la especulación sobre alguna maniobra espectacular coordinada desde Moscú para alterar el curso de la contienda.