2026-05-16

Pone a prueba la gestión de Santilli

El ajuste de Caputo tensiona la relación con los gobernadores

Un nuevo foco de conflicto con las provincias

El fuerte recorte fiscal impulsado por el ministro de Economía, Luis Caputo, ha generado un nuevo foco de conflicto con las provincias.

La medida, instrumentada mediante una decisión administrativa, reduce de manera significativa las transferencias de recursos a los distritos, complicando los acuerdos políticos que venía tejiendo el ministro del Interior, Diego Santilli.

Apenas días después de que varios gobernadores dialoguistas decidieran no acompañar un intento de interpelación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, llegó el golpe presupuestario. Los mandatarios provinciales lo interpretaron como un gesto de buena voluntad hacia la Casa Rosada, pero el ajuste los tomó por sorpresa por su magnitud.

El impacto del recorte

La principal afectación se da en el rubro “Relaciones con las Provincias y Desarrollo Regional” del Ministerio del Interior, con una poda de más de $320.000 millones. El ítem más sensible es el de Asistencia Financiera y Aportes del Tesoro Nacional (ATN), una herramienta clave que el Gobierno nacional usa habitualmente para negociar apoyos políticos y distribuir recursos discrecionales entre provincias aliadas.

Además, se registraron recortes en áreas sensibles para los distritos:

Obras viales (Dirección Nacional de Vialidad).

Infraestructura hidráulica.

Fortalecimiento de sistemas provinciales de salud.

Obras específicas en provincias como Entre Ríos, Chubut y Catamarca.

 

Estos ajustes se producen en un contexto de caída sostenida de la recaudación nacional, que obliga al Ejecutivo a priorizar el equilibrio fiscal por encima de las transferencias a las provincias.

La respuesta de Santilli

Según fuentes consultadas, Santilli —quien mantiene un diálogo fluido con los gobernadores— se encontró con un escenario más complejo del esperado. En reuniones recientes por la reforma electoral y otros temas, había ratificado compromisos de financiamiento. Ahora, su tarea es contener el malestar y gestionar compensaciones alternativas ante Economía.

Varios mandatarios dialoguistas coinciden en dar un tiempo prudencial antes de endurecer su posición. Prefieren esperar la evolución de la economía en las próximas semanas y evitar confrontaciones directas que puedan ser usadas políticamente en su contra. Algunos hablan incluso de “recreo” hasta después del Mundial.

Un desafío para la gobernabilidad

Este nuevo capítulo pone de manifiesto la tensión permanente entre el objetivo central del Gobierno de mantener el superávit y la necesidad de construir consensos federales. Los gobernadores, aunque aliados en muchos temas, no están dispuestos a aceptar recortes sin contraprestaciones claras, especialmente en obras e infraestructura que son clave para sus territorios.

Santilli tendrá la difícil misión de reconstruir confianza y evitar que el malestar se traduzca en menor apoyo legislativo en los próximos meses, cuando se definan temas centrales como el Presupuesto y reformas estructurales.

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