2026-06-06
Crisis del transporte en Salta
Taxis y remises en Salta enfrentan una caída histórica mientras crecen las críticas a Saeta y las apps
El sector de remises perdió el 60% de sus unidades en tres años. Los taxistas mantienen los 1.500 trabajadores, pero muchos no trabajan de forma regular por la baja rentabilidad. Desde ambos sectores cuestionan el rol de Saeta, la AMT y la falta de regulación de las plataformas digitales.
El transporte en taxi y remis en la ciudad de Salta atraviesa una crisis que se profundiza con el paso del tiempo. La caída de la rentabilidad, el avance de las aplicaciones de transporte y las críticas al sistema público generado por Saeta y la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT) configuran un escenario complejo para los trabajadores del sector.
Remises: de 1.700 a menos de 700
Los números del sector de remises muestran una caída significativa. Según estimaciones de la Federación Argentina de Remises (FAREM), hace tres años había alrededor de 1.700 unidades activas en Salta. Hoy quedan entre 500 y 700, lo que representa una reducción del 60%.
Sergio Salinas, delegado de FAREM en Salta y propietario de remis, explicó que muchos trabajadores abandonaron la actividad. "Algunos se dedicaron a otra cosa. Otros directamente se pasaron a las aplicaciones para no pagar la diaria", señaló.
Varias agencias cerraron sus puertas. Otras sobreviven con muy pocos vehículos. Algunas dejaron de operar como remiseras y alquilaron sus galpones, ya que resulta más rentable.
"El remis dejó de ser negocio. Muchos compañeros ya no pueden sostener la actividad", afirmó Salinas.
Taxis: resistencia con rentabilidad baja
El sector de taximetristas presenta un panorama diferente en cantidad, pero similar en cuanto a los problemas económicos. Gerardo Vaso, presidente de la Asociación de Taximetristas de Salta, indicó que la cantidad de trabajadores se mantiene en alrededor de 1.500.
Sin embargo, aclaró que muchos no trabajan de forma regular debido a la baja rentabilidad. "Al sistema de taxis y remises no nos afecta, sino que nos destruyeron literalmente", expresó Vaso.
Críticas a Saeta y la AMT
Ambos sectores cuestionan el funcionamiento del sistema de transporte público en Salta. Vaso sostuvo que la creación de Saeta y la AMT tenía como objetivo ordenar el sistema, controlar los subsidios y garantizar eficiencia, pero consideró que ese esquema se desvirtuó.
"Saeta y la AMT tenían una finalidad. Hoy son una caja enorme y solo benefician para quienes están dentro de la estructura", afirmó el representante de los taxistas.
También criticó el marco normativo vigente, en particular la Ley 7322. Según Vaso, la normativa favorece al transporte masivo y permite que las empresas de colectivos cuenten con infraestructura propia de gran escala. "La Ley 7322 es un RIGI encubierto para las empresas de colectivos", agregó.
El avance de las aplicaciones
El crecimiento de las plataformas digitales de transporte es otro punto central del conflicto. Desde el sector de taxis y remises aseguran que las apps operan sin regulación adecuada y con tarifas que no cubren los costos operativos.
"Hay demasiados autos, no hay regulación de precios y muchas veces las tarifas son tan bajas que no alcanzan a ser rentables", explicó Salinas.
Vaso cuestionó que las autoridades permitan que estas plataformas "no tributen al Estado" y faciliten "la fuga de capitales". Sobre el impacto tecnológico, aclaró que el sector no rechaza las herramientas digitales, pero sí su forma de implementación. "Las aplicaciones están para darle un valor agregado a los servicios, pero no deben perjudicarnos", indicó.
Problemas estructurales
Los trabajadores del sector señalan que ingresar al sistema formal implica costos y trámites que desalientan a quienes quieren trabajar. "Tenés que comprar ticketera, transferir el vehículo, firmar contratos, pagar sellados. En cambio, en las apps entrás rápido y con costo mínimo", comparó Salinas.
Además, advirtió que muchas licencias quedan inactivas o son dadas de baja por falta de uso. "Si no trabajás 90 días, la AMT te saca la licencia. Eso está pasando mucho", señaló.
El comportamiento de los usuarios también cambió. "La gente siempre va a optar por lo más barato. El que puede caminar, camina, y el que no, compara precios", indicó el representante de FAREM. Incluso remarcó que, en algunos casos, compartir un remis puede resultar más económico que viajar en colectivo.
El escenario actual muestra un sector debilitado, con menos unidades en la calle y sin señales claras de recuperación. "La crisis nos afecta a todos, cada vez hay menos autos trabajando y la paciencia se va acabando porque no vemos resultados", concluyó Salinas.
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