2026-07-05

INMIGRACIÓN Y POLÍTICA

Kawachi, la aldea japonesa que mantiene vivo el vínculo con la familia Fujimori

Este pueblo de 5.600 habitantes en el suroeste de Japón es el lugar de origen de los antepasados del expresidente peruano Alberto Fujimori, fallecido en 2024. La historia de esta familia forma parte de una migración que comenzó hace más de un siglo, mientras el apellido sigue marcando la agenda política y judicial de Perú.
Kawachi es una aldea ubicada en el extremo suroeste del archipiélago japonés, en la isla de Kyushu. El pueblo tiene 5.600 habitantes y se encuentra rodeado de montañas, campos de mikan (la mandarina nipona) y con vista al monte Unzen y a la ciudad de Nagasaki.
 
En este lugar, el apellido Fujimori es conocido por los residentes. Se trata del origen familiar de Alberto Fujimori, quien ejerció la presidencia del Perú entre 1990 y 2000.
 
La visita de los años 90
 
En la década de 1990, Fujimori visitó Kawachi como presidente electo. Las autoridades locales lo recibieron en el aeropuerto de Kumamoto y el mandatario recorrió el pueblo a pie.
 
Durante esa visita de cinco días, Fujimori fue nombrado hijo predilecto de Kawachi. También plantó un árbol en lo que hoy se conoce como Avenida Perú. El ejemplar murió tiempo después, pero su tronco se conserva junto a una inscripción de piedra que las autoridades locales mantienen.
 
Para los habitantes del pueblo, que un descendiente de japoneses llegara a la presidencia en otro país fue un hecho destacado. Según crónicas de la época, la figura de Fujimori ofreció una perspectiva positiva sobre los inmigrantes de la región.
 
Los orígenes familiares
 
Naoichi Fujimori, padre de Alberto, nació en Kawachi. De acuerdo con los registros locales, era el cuarto varón de la familia. Sus tres hermanos mayores se marcharon a Perú en busca de trabajo. Naoichi regresó a Japón alrededor de 1934, se casó y luego volvió al país sudamericano, donde nació su hijo Alberto.
 
Los familiares que aún viven en Kawachi mantienen recuerdos de aquella visita presidencial y siguen de cerca las noticias relacionadas con la familia.
 
La inmigración japonesa a Perú
 
El movimiento migratorio desde Japón hacia Perú comenzó formalmente en 1897, con la llegada del barco Sakura Maru al puerto del Callao. Esa nave transportó a 790 campesinos japoneses que firmaron contratos de cuatro años para trabajar en haciendas costeras cultivando algodón y azúcar.
 
Hasta 1923, llegaron casi 18.000 japoneses bajo la modalidad de contratos laborales. A partir de ese año se eliminó ese sistema, pero continuaron ingresando como inmigrantes libres. Antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, el número total alcanzó los 33.000 migrantes.
 
Condiciones laborales y organización
 
Las condiciones de trabajo en las haciendas no se ajustaron a lo prometido en los contratos. Por este motivo, al finalizar sus acuerdos laborales, la mayoría de los migrantes se trasladó a las ciudades, principalmente a Lima, para establecer pequeños negocios.
 
Ante la dificultad para acceder a créditos bancarios, los migrantes crearon el tanomoshi, un sistema de financiamiento basado en aportes periódicos y confianza mutua. A medida que la comunidad creció, fundaron sus propias escuelas, asociaciones, periódicos y equipamientos deportivos.
 
Discriminación y persecución
 
En la década de 1930, surgió un clima de desconfianza hacia la comunidad japonesa en Perú. En 1932, una ley limitó al 20% el número de empleados asiáticos que podía contratar un comercio. Posteriormente, se vetó la ciudadanía para los hijos de extranjeros nacidos en el país.
 
Con el ataque a Pearl Harbor y el ingreso de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, la xenofobia se intensificó. Las autoridades disolvieron las organizaciones japonesas, prohibieron la publicación de textos en su idioma y congelaron depósitos bancarios.
 
Muchos miembros de la comunidad fueron deportados por el gobierno peruano a campos de internamiento en Estados Unidos. Allí se separó a los issei (nacidos en Japón) de los nisei y sansei (sus hijos y nietos nacidos en América).
 
Reconciliación e integración
 
El proceso de reconciliación comenzó en 1958 con la visita de los príncipes Mikasa, los primeros miembros de la familia imperial japonesa en viajar a Perú. A partir de ese momento, la comunidad peruano-japonesa continuó su desarrollo y realizó obras públicas.
 
En las décadas siguientes se inauguraron el Estadio La Unión, el Jardín Japonés, el Policlínico Peruano Japonés, el Museo de la Inmigración y el Teatro Peruano Japonés. En 1999, se abrió el Puente de la Amistad Peruano Japonesa.
 
La comunidad nikkei en la actualidad
 
Actualmente, la comunidad nikkei en Perú es una de las más numerosas del mundo. Según la Asociación Peruano Japonesa, supera los 200.000 integrantes.
 
Los descendientes han logrado una amplia integración en la sociedad peruana y contribuyen en ámbitos empresariales, culturales, gastronómicos y políticos. La comunidad ya alcanza la sexta generación. A pesar de la integración, muchos mantienen lazos comunitarios, celebran festividades niponas y conservan tradiciones familiares.
 
El peso político y judicial de la familia
 
El apellido Fujimori mantuvo una fuerte influencia en la política peruana durante las últimas tres décadas. Tras el gobierno de Alberto Fujimori, su hija Keiko Fujimori irrumpió en la escena política en 2006 al obtener una banca en el Congreso. En los años siguientes, compitió en tres elecciones presidenciales: fue la candidata más votada en primera vuelta en 2016, y quedó en segundo lugar en 2011 y 2021, aunque en las tres ocasiones perdió en el balotaje.
 
En julio de 2024, Keiko Fujimori anunció que su padre, quien había recuperado su libertad en diciembre de 2023, aspiraba a postularse nuevamente a la presidencia. Sin embargo, Alberto Fujimori falleció en septiembre de 2024, a los 86 años.
 
La trayectoria política de la familia también estuvo marcada por procesos judiciales. En octubre de 2018, Keiko Fujimori fue detenida en el marco de una investigación por presunto lavado de activos y recibió un dictamen de prisión preventiva por 36 meses. Fue liberada en 2019 por el Tribunal Constitucional, aunque la investigación continuó.
 
En junio de 2024, la Fiscalía solicitó nuevamente su prisión preventiva por presuntamente incumplir las reglas de conducta. Un mes después, el Poder Judicial instaló el juicio en su contra por los presuntos delitos de organización criminal, lavado de activos, falsa declaración y obstrucción a la justicia. Fujimori se declaró inocente de estas acusaciones.
 
Por su parte, Kenji Fujimori, hermano de Keiko, renunció al partido Fuerza Popular en 2019, lo que evidenció tensiones internas en la familia. En 2022, fue condenado a cuatro años de prisión por el delito de tráfico de influencias agravado.
 
Hoy, Kawachi sigue siendo un pueblo tranquilo donde el apellido Fujimori se recuerda como parte de la historia local, y donde la migración japonesa a Perú forma parte de la identidad de sus habitantes.
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