2026-08-02
CRISIS ENERGÉTICA EN EUROPA
El Danubio se seca y apaga el corazón energético de Hungría
La sequía extrema y el calor récord han llevado al río a niveles históricos, desencadenando un plan de emergencia que busca proteger el suministro doméstico mientras la factura económica amenaza con superar los 600 millones de euros.
El parón nuclear que toma por sorpresa al viejo continente: Por primera vez en más de cuatro décadas, la única central nuclear del país se ve obligada a detener su operación.
El agua, ese recurso que durante décadas pareció garantizado, se ha convertido en el talón de Aquiles de la infraestructura energética europea. En las últimas horas, Hungría ha cruzado un umbral histórico: su única central nuclear, la planta de Paks, ha iniciado un proceso de apagado progresivo que la dejará completamente inactiva por primera vez en 44 años.
La razón es tan simple como alarmante. El río Danubio, del cual se extrae el caudal necesario para enfriar los cuatro reactores de tecnología soviética de la instalación, ha alcanzado niveles críticamente bajos. La combinación de una prolongada ausencia de lluvias y las olas de calor extremo que asolan el continente han forzado la mano de las autoridades húngaras, dejando a la central sin el margen de maniobra operativo que exige la seguridad nuclear.
Según las últimas informaciones, la planta, ubicada a unos 100 kilómetros al sur de Budapest y responsable de cerca del 40% de la producción eléctrica anual del país, ha reducido su potencia a apenas 240 megavatios antes de su detención total. El operador de la central ya había advertido recientemente que este escenario era inminente si el caudal del río seguía su tendencia descendente.
Frente a esta contingencia, el primer ministro, Peter Magyar, ha activado un protocolo de emergencia con un mensaje claro: priorizar a la ciudadanía. Se ha emitido un decreto que insta a los grandes consumidores industriales a reducir voluntariamente su consumo eléctrico de inmediato. "Los hogares serán los últimos en la cadena de restricciones", aseguró el mandatario, quien detalló medidas de choque como el apagado de iluminación no esencial en edificios públicos, el fomento masivo del teletrabajo para la semana entrante y la suspensión temporal de los servicios de carga ferroviaria en las franjas horarias de mayor demanda (de 15:00 a 20:00).
El costo de esta contingencia no es menor. Se reporta que la crisis podría arrojar pérdidas estimadas entre 300 y 600 millones de euros para la economía húngara, impulsadas por el encarecimiento de la electricidad que deberá ser importada para suplir el déficit y la inevitable desaceleración de los procesos productivos locales.
Mientras el gobierno insiste en que "cada gota de agua cuenta", la inactividad de la planta de Paks podría extenderse por semanas.
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