2026-09-18

MERCADOS ENERGÉTICOS

El gas natural europeo se encamina a cerrar la semana con una caída tras cinco subas consecutivas

Los futuros mayoristas registraron un leve repunte intradía, pero la normalización del suministro en Francia impulsó una corrección semanal en los precios de referencia del continente.
El gas natural mayorista en Europa y Gran Bretaña se encamina a interrumpir su racha de cinco semanas consecutivas al alza. Aunque los contratos de futuros registraron un leve repunte el viernes, la normalización del suministro en los principales centros de importación continentales compensó las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo, marcando una corrección en los precios de referencia.
 
El contrato de referencia TTF en los Países Bajos, de primer vencimiento, subió un 2% en la sesión del viernes hasta situarse en torno a los 78,50 euros por megavatio-hora (MWh). Esta recuperación se produjo tras alcanzar los mínimos de más de una semana el jueves. No obstante, en términos semanales, el hub neerlandés se dirige a registrar un descenso del 1,8%, rompiendo la tendencia alcista que había llevado las valoraciones a nuevos máximos anuales.
 
De manera similar, en el mercado británico, el contrato mayorista de gas NBP avanzó un 2% en la jornada hasta cerca de los 195,00 peniques por termia. En cómputo semanal, este contrato también se encamina a una pérdida del 1,9%, interrumpiendo su propia racha de cinco semanas de ganancias.
 
El principal factor que impulsó esta corrección semanal fue el fin de una huelga laboral en el sector energético de Francia. La medida sindical había limitado previamente la capacidad de regasificación y distribución en la terminal de gas natural licuado (GNL) de Dunkerque, la mayor instalación de importación del país. Esta situación redujo los flujos de exportación hacia las redes de Bélgica y Alemania hasta que las operaciones se normalizaron a mediados de semana.
 
Por otro lado, el repunte intradía del viernes reflejó la persistencia de inquietudes en el mercado debido al conflicto en Irán, que no muestra señales claras de desescalada a corto plazo a pesar de los acercamientos diplomáticos.
 
A esto se suman los ataques a la infraestructura de oleoductos en Arabia Saudita y las acciones en el Mar Rojo, que continúan restringiendo el tráfico de buques de GNL a través del Estrecho de Ormuz. Esta situación obliga a las navieras globales a buscar rutas alternativas, lo que incrementa los costes logísticos del transporte.
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