2026-10-18

87 años del crimen del taxista que se convirtió en figura de devoción popular en Caucete

La historia de Nicolás Caputo, el taxista asesinado en 1939 cuyo oratorio espera ser recuperado

El hombre fue encontrado sin vida a la orilla de la ruta 141 tras un viaje a la Difunta Correa. Hoy, el sitio donde funcionaba su monolito está convertido en un basural y el gremio de taxistas reclama por su puesta en valor.

Nicolás Caputo tenía 39 años, esposa y dos hijos pequeños. Vivía en Concepción y trabajaba como taxista con parada fija en la esquina de Rivadavia y Mendoza, frente a la Catedral. El 5 de mayo de 1939, después del mediodía, una persona lo contrató para un viaje hasta la Difunta Correa. Desde ese momento no se supo más de él.

Cinco días después, el diario Tribuna publicaba: "Ha desaparecido un chofer de un automóvil de alquiler". Su esposa, Josefa Angulo, fue quien radicó la denuncia policial. Durante semanas se sucedieron versiones sobre su paradero: que el auto había sido visto en Marayes, en La Rioja, en Córdoba, en Tucumán y hasta en Bolivia.

Sus restos fueron hallados el 18 de julio de 1939 por peones que trabajaban en la construcción del camino interprovincial, a dos meses y medio del hecho. Estaban a la orilla de la ruta 141, junto a sus lentes, su carnet de conductor y el traje que vestía. Lo identificaron por los dientes postizos de oro.

Según la investigación reconstruida por el escritor Carlos Víctor Bogni en 1994, el auto de Caputo —un Ford modelo 1938— fue vendido en una agencia de María Teresa, en Santa Fe. La policía detuvo a Juan Manuel Sciolaza y a su primo José Demetrio Sciolaza. El primero confesó ser el autor material del disparo. Declaró que habían querido robarle el vehículo y dejarlo atado al costado del camino, pero que durante una discusión le disparó en la cabeza. El juez interviniente fue Elio Tello Quiroga. La reconstrucción del hecho en Vallecito fue presenciada por más de 500 personas.

Walter Ferreri, secretario general del Sindicato de Conductores de Taxis de San Juan, relató a Destino San Juan que Caputo estaba pagando el auto en cuotas y que se encontraba endeudado. Su esposa se radicó años después en Mendoza con sus dos hijos.

La devoción y el abandono del sitio

Con el paso del tiempo, el lugar donde fue hallado el cuerpo se transformó en un oratorio. Muchos vecinos le atribuyen favores concedidos y los exvotos que se dejan allí son autopartes: neumáticos, correas, tornillos, bujías. La tradición indica que está permitido llevarse algo que se necesite si luego se deja otra cosa a cambio.

El monolito blanco erigido en 1940 por sus compañeros de trabajo aún resiste. La placa original dice: "Compañeros del volante Nicolás F. Caputo en el 1er aniversario de su muerte 5 de mayo de 1940". Cerca hay un cartel negro que señala el sitio. Sin embargo, el lugar está convertido en un vertedero de autopartes oxidada. La placa que cuenta su historia está casi ilegible y la piecita destinada a "iluminarlo" está llena de basura y cebo de velas.

En 2022, la Cámara de Diputados declaró el sitio de interés social, educativo, cultural y turístico. Ese mismo año se cumplieron 83 años del crimen. Ferreri indicó que desde el gremio hicieron un pedido formal a la intendenta de Caucete, Romina Rosas, para reconstruir el lugar, sin respuesta hasta el momento. También mencionó que en gestiones anteriores reunieron 3.000 ladrillos y pintura para restaurar el oratorio, pero no pudieron avanzar.

El oratorio de Caputo está sobre la ruta hacia la Difunta Correa, en el departamento Caucete, y es un sitio de paso para muchos viajeros. La deuda pendiente sigue siendo la misma: recuperar un espacio que la comunidad utiliza y que hoy no reúne las condiciones mínimas para ello.

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