2026-10-20
Ajuste en Mendoza y conflicto municipal
La base manda en Guaymallén: cómo un paro del 90% está frenando el recorte salarial y redefiniendo la lucha municipal
Delegados combativos de dependencias como Los Troncos y Asemug impulsan asambleas y retenciones de servicios.
El municipio de Guaymallén vive un conflicto laboral de alta intensidad. Más de 3.500 trabajadores municipales se mantienen en pie de lucha frente a un intento de recorte que busca reducir sus ingresos entre un 30% y un 40%. La medida, que elimina el Bono de Compensación y Estímulo por 305.000 pesos sin ofrecer aumentos salariales, se enfrenta a una respuesta contundente: un paro con un acatamiento cercano al 90% que paraliza sectores clave de la comuna.
La movilización responde a un proceso de organización desde abajo. Delegados combativos de dependencias como Los Troncos y Asemug impulsan asambleas y retenciones de servicios de forma constante. Ante la confirmación del recorte, la presión de las bases acelera la convocatoria a un paro general, desplegando una fuerza visible en las calles con caravanas que recorren más de 12 kilómetros hasta la explanada municipal.
Esta demostración de fuerza obliga al Ejecutivo local a modificar su discurso. Funcionarios como Calvente y el secretario de Gobierno, Ignacio Conte, pasan de anunciar un recorte por tiempo indeterminado a limitarlo únicamente al mes en curso, abriendo al mismo tiempo una nueva instancia de negociación. Como contrapartida demagógica, el gobierno anuncia una reducción del 10% en los haberes de funcionarios políticos, quienes perciben sueldos que rondan los seis millones de pesos o más, montos que no se publican con transparencia.
En este escenario, el Estado dicta una conciliación obligatoria, una maniobra que busca frenar el conflicto mientras el mismo gobierno actúa como juez y parte. Aunque la conducción del SOEMGM acepta la medida y levanta la ocupación de la explanada para sentarse a negociar, las bases mantienen una postura clara: la discusión no puede limitarse a la simple devolución del bono.
La exigencia actual es clara y se debate en cada asamblea: se busca una recomposición salarial real que acerque los ingresos al costo de vida. Los trabajadores organizados preparan un plan de lucha progresivo en caso de que las negociaciones no arrojen respuestas concretas. La experiencia de Guaymallén se consolida como un llamado a la solidaridad activa para el resto de los estatales provinciales, demostrando que la organización desde abajo es la única herramienta capaz de imponer una relación de fuerzas y defender el salario.
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