TRAS EL TERREMOTO POLÍTICO
Lula invitará a Milei y Trump a su asunción en Brasilia pese a la tensión por la fuga de Bolsonaro
La movida tiene un objetivo claro: enviar una señal de superación de las diferencias políticas y evitar que la crisis por la fuga del senador termine de romper los canales de diálogo . Ninguno de los dos mandatarios felicitó a Lula por su victoria electoral, y Milei incluso lo había calificado de "ditador comunista" durante la campaña.
El protocolo por encima del conflicto
La decisión de invitar a Milei y Trump no es un gesto de simpatía personal, sino que responde a la práctica tradicional de Itamaraty: invitar a todos los jefes de Estado de países con los que Brasil mantiene relaciones diplomáticas . La presencia de ambos en la ceremonia, sin embargo, no está confirmada y dependerá de una decisión de los propios presidentes, que también podrían enviar representantes.
El contexto no podría ser más incómodo. La relación con Argentina ya venía desgastada desde agosto, cuando Brasil rebajó el nivel de las relaciones bilaterales a encargados de negocios tras los insultos de Milei contra Lula. Ahora, la fuga de Flávio Bolsonaro —que atravesó territorio argentino para llegar a Miami— agregó un capítulo aún más delicado, con la justicia argentina investigando si funcionarios nacionales facilitaron el operativo.
El calendario de los cruces
Antes de la asunción, Lula y Milei podrían encontrarse en otros escenarios internacionales. Ambos están previstos en la cumbre del Mercosur del 4 de diciembre en Montevideo y en la cumbre del G20 del 14 y 15 de diciembre en Miami, donde Trump será anfitrión . La idea del gobierno brasileño es reafirmar personalmente la invitación en esos encuentros.
Las expectativas del Palacio de Planalto no son altas. Según trascendió, no creen que la relación con Milei mejore, teniendo en cuenta que el argentino enfrenta un proceso electoral el año próximo. Con Trump, en cambio, la apuesta es distinta: evalúan que después de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, el republicano adoptaría una postura más pragmática y se reaproximaría de Lula, especialmente para negociar la reducción de aranceles sobre productos brasileños.