Halloween se adelantó en Wall Street
El Nasdaq se hunde por el miedo a que la fiesta de la IA se termine
El susto llegó antes de tiempo. El Nasdaq se desplomó un 3,46% y ya acumula una caída del 9,1% desde sus máximos del 6 de octubre, quedando al borde de la corrección. La pregunta que recorre los mercados es incómoda: ¿la burbuja de la inteligencia artificial está por estallar, o ya estalló y nadie se dio cuenta?
Los cuatro golpes de la semana
El derrumbe no fue casual. Se juntaron cuatro detonantes:
1. Intel hizo implosión. La compañía de chips se hundió un 28,58%. Cumplió con el trimestre, pero sus previsiones futuras fueron desastrosas: problemas en la cadena de suministro de sus fábricas y un frenazo en la venta de ordenadores por el encarecimiento de los chips de memoria, que provocó una caída del 4% en las entregas de PCs a nivel global. Los ingresos de su división de computación bajaron un 5%, y ni siquiera la subida de casi el 80% en el negocio de centros de datos alcanzó para compensar.
2. Kioxia contagió el pánico. La japonesa, proveedora de Apple, decepcionó. Aunque dice que los precios de venta de sus chips siguen subiendo, sus contratos con el gigante del iPhone limitan cuánto puede cobrarle, frenando su margen. El mercado fue varios pasos más allá y reactivó el miedo a que los gigantes de la IA dejen de invertir miles de millones en centros de datos, los chips sufran sobreoferta, los precios se desplomen y las ganancias históricas del sector se esfumen.
3. Las "siete magníficas" ya no son tan magníficas. Meta, Amazon y Alphabet mostraron señales de debilidad. Eso despertó el temor a que sus jefes concluyan que la IA era un bluff como el metaverso y recorten inversiones, arrastrando a todos los proveedores de los centros de datos.
4. El hackeo a Binance. El robo de criptomonedas por 6.300 millones de dólares en una de las mayores casas de cambio de bitcoins terminó de destruir cualquier alegría que quedara.
La "antiburbuja": la lectura contraria
No todos leen lo mismo. Josh Brown, CEO de Ritholtz Wealth, sostiene que el miedo es tal que las firmas de memoria ya están en una "antiburbuja": sus ratios PEG están por debajo de 0,1, niveles de liquidación inexplicables para compañías que ganan decenas de miles de millones cada trimestre y que no muestran señales de quebrar el año próximo. "Las expectativas de beneficios para el sector tecnológico no están disminuyendo; al contrario, están aumentando", señaló.
El entorno macro no ayuda
A menos de una semana de las elecciones legislativas en Estados Unidos, con la amenaza de Trump de reactivar la guerra contra Irán y el Brent rozando máximos del año, el escenario no invita a la calma. A eso se suman los comentarios del presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien tras la última reunión de política monetaria llamó a ser cautos con la IA y reconoció su incapacidad para identificar el vínculo entre la tecnología y la inflación.
El factor China
Del otro lado del Pacífico, CXMT, compañía china especializada en memoria, anunció un chip con mayor potencia de cálculo. El anuncio provocó una corrección en sus rivales estadounidenses y coreanos por el miedo a que dispare la producción y hunda los precios. No hay señales de que eso vaya a ocurrir a mediano plazo, pero el temor está instalado. Pekín no afloja en la pugna por dominar la IA, y sus avances tecnológicos siguen generando incertidumbre en la bolsa neoyorquina.