2026-10-31

Francia se incendia

70.000 policías, manifestaciones prohibidas y un movimiento estudiantil que amenaza con paralizar el país

La jornada dejó un saldo de entre 320.000 y 500.000 manifestantes en todo el país, según los distintos conteos.

El gobierno de Emmanuel Macron atraviesa uno de sus momentos más delicados. Este sábado 31 de octubre, por tercer fin de semana consecutivo, miles de personas salieron a las calles en distintas ciudades francesas para protestar contra el costo de vida y la política del Ejecutivo.

 

La jornada dejó un saldo de entre 320.000 y 500.000 manifestantes en todo el país, según los distintos conteos, y 296 detenciones.

Un dispositivo de seguridad sin precedentes

Ante el temor a disturbios, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, desplegó 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio, un operativo calificado como "excepcional" y justificado por el riesgo "muy elevado" de alteraciones al orden público . La preocupación era concreta: el movimiento coincidía con Halloween, y las autoridades alertaron sobre la posible presencia de encapuchados aprovechando la fecha para generar disturbios.

En París, el recorrido del cortejo finalmente fue definido por el Consejo de Estado, que validó el trazado periférico impuesto por la prefectura de policía —desde Porte de Bagnolet hasta Porte de Charenton—, luego de que el tribunal administrativo había fallado a favor de los organizadores. La CGT llamó a respetar el itinerario, aunque algunos manifestantes lo aceptaron a regañadientes: "La visibilidad es más importante en el centro, pero si es menor en la periferia, hay que ser más numerosos para mostrarse".

Marsella: la prohibición que no funcionó

El caso más emblemático ocurrió en Marsella. La prefectura de Bocas del Ródano había emitido una serie de decretos que prohibían las manifestaciones no declaradas y establecían toques de queda para menores en varias comunas, incluida la capital regional . La FSU calificó las medidas de "decretos liberticidas" y llamó a participar masivamente.

La respuesta fue contundente: alrededor de 10.000 personas desafiaron la prohibición y se concentraron en el centro marsellés, según cifras policiales. El cortejo partió de los Reformados y se desarrolló sin incidentes mayores, aunque los comerciantes de la zona habían protegido sus vitrinas con tablones ante el temor a saqueos.

El hartazgo que se "sedimenta"

El Ejecutivo enfrenta un desafío que excede la coyuntura. Según trascendió, tanto Macron como el primer ministro Sébastien Lecornu buscan "palancas" para responder a lo que describen como una "sedimentación de las iras": un malestar social que ya no se limita a un sector ni a una demanda puntual, sino que se acumula y se expande.

En las calles, esa acumulación se traduce en consignas que mezclan reclamos: el poder adquisitivo, la educación, la cultura, la agricultura y el medio ambiente. "No hay presupuesto en nada, en el medio ambiente, la cultura, la agricultura, todos tenemos los mismos problemas", resumía una manifestante en Perpiñán.

La amenaza que viene: bloqueos y grève générale

El movimiento estudiantil tomó la posta y anunció una escalada. La Unión Sindical de Liceos (USL) y la Unión Estudiantil llamaron a bloquear liceos y universidades el martes 3 y el jueves 5 de noviembre, como respuesta directa a la prohibición del recorrido parisino y para exigir condiciones dignas de estudio.

"Querer prohibir las manifestaciones cada semana, querer prohibir los cortejos que siempre se desarrollaron en buenas condiciones... ¡Les vamos a demostrar que están equivocados!", declaró Sabrine Kharbach, portavoz de la Unión Estudiantil . Su par de la USL, Ryad Rani, fue más específico: "No pedimos lujo, no pedimos MacBooks en cada aula, no pedimos un restaurante gastronómico. Pedimos condiciones de dignidad, un plan nacional de infraestructura".

La jornada del 5 de noviembre aparece como el próximo punto de inflexión: la intersindical de trabajadores llamó a una huelga general que los estudiantes buscarán amplificar con los bloqueos. Los "chalecos amarillos", por su parte, anunciaron una "asamblea de asambleas" a fines de noviembre para federar las luchas bajo la consigna de "bloqueo económico del país".

El balance de una jornada tensa

Aunque la jornada fue mayormente pacífica en comparación con los disturbios del 17 de octubre, hubo focos de tensión. En Brest, la policía utilizó grandes cantidades de gas lacrimógeno; en Caen, unos 5.000 manifestantes se concentraron y hubo forcejeos cuando un grupo intentó ingresar al hipercentro, zona prohibida; en Rennes, una docena de personas fue detenida tras ser acorraladas por la policía.

Las cifras oficiales del Ministerio del Interior hablan de 320.000 manifestantes en todo el país, por debajo de los 410.000 del sábado anterior. La intersindical juvenil, en cambio, reivindicó cerca de 500.000, con 200.000 solo en París . Más allá de la disputa por los números, lo que queda claro es que el malestar no cede y que el gobierno de Macron todavía no encontró la fórmula para desactivarlo.

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