PREVENCIÓN Y RECURSOS HÍDRICOS

El Niño, nieve acumulada y lluvias: por qué San Juan se prepara para una temporada diferente

Después de años de sequía, la provincia podría enfrentar una primavera y un verano con mayor disponibilidad de agua. Sin embargo, la combinación entre deshielo, aumento de caudales y tormentas intensas obliga a reforzar la prevención. Las claves para entender qué puede ocurrir y cuáles son las zonas que requieren mayor atención.
FOTO ILUSTRATIVA ZONDA 2025
FOTO ILUSTRATIVA ZONDA 2025
San Juan se encamina hacia una temporada de primavera y verano que podría presentar condiciones diferentes a las registradas durante los últimos años de sequía. La presencia de El Niño, una mayor acumulación de nieve en la cordillera y la posibilidad de precipitaciones más importantes conforman un escenario que está siendo seguido por las áreas provinciales encargadas del manejo hídrico y las emergencias.
 
La posibilidad de disponer de más agua representa un cambio favorable después de años de escasez, tanto para el abastecimiento como para el riego, la producción y las reservas de los embalses.
 
El punto que requiere atención es cómo y en cuánto tiempo esa agua llegará desde la cordillera hacia los ríos y cauces de la provincia. Una gran cantidad concentrada en períodos cortos puede generar crecidas, aluviones, cortes de caminos y afectaciones en sectores próximos a ríos, arroyos y zonas de piedemonte. Esto no significa que exista actualmente una emergencia ni que pueda anticiparse que necesariamente ocurrirá.
 
Se trata de condiciones que aumentan la necesidad de seguimiento y prevención. En ese contexto trabaja la Coordinación Provincial de Respuesta ante Emergencias (COPRE), que articula diferentes áreas provinciales y municipios para identificar sectores vulnerables y realizar intervenciones antes del período de mayores caudales.
 
1. El Niño y qué puede significar para San Juan El Niño es un fenómeno climático natural relacionado con un calentamiento anormal de sectores del océano Pacífico ecuatorial. Aunque ocurre a miles de kilómetros de San Juan, puede modificar patrones de circulación atmosférica y, como consecuencia, influir sobre las precipitaciones y temperaturas de diferentes regiones. Según la información proporcionada por el Gobierno provincial, desde julio se registraron en sectores del Pacífico temperaturas entre 2,5 °C y 5 °C superiores a los valores normales, mientras que las previsiones utilizadas por las autoridades indican que el fenómeno podría continuar fortaleciéndose durante los próximos meses. Sin embargo, la presencia de El Niño no significa automáticamente que lloverá más en cada punto de San Juan ni permite saber dónde o cuándo ocurrirá una tormenta. Los pronósticos estacionales trabajan con probabilidades y tendencias. En este caso muestran mayores posibilidades de precipitaciones durante los próximos meses, por lo que el seguimiento se concentra en la evolución del fenómeno y en los distintos escenarios que podrían presentarse.
 
2. La nieve es una reserva de agua, pero importa cómo se produzca el deshielo Otro de los factores centrales está actualmente en la cordillera. Desde mediados de julio se produjeron nevadas con una frecuencia e intensidad que, según los datos provinciales, no se observaban de igual manera durante los últimos años. Después de un prolongado período de sequía, esa acumulación constituye una reserva de agua que comenzará a alimentar los ríos cuando aumenten las temperaturas. La cantidad de nieve, sin embargo, no es la única variable que se observa.
También resulta determinante la velocidad con la que se derrita. Mientras persistan las bajas temperaturas, buena parte del recurso permanecerá almacenado naturalmente en la montaña. Si el aumento térmico durante la primavera y el verano ocurre progresivamente, también podría producirse un deshielo gradual.
 
Un incremento brusco de las temperaturas podría acelerar ese proceso y provocar que mayores volúmenes de agua lleguen a los cursos de los ríos en períodos más cortos.
 
El escenario que demanda mayor seguimiento aparece cuando se suma otra variable: las tormentas de primavera y verano. La coincidencia entre un deshielo importante y episodios de precipitaciones intensas podría incrementar los caudales y generar situaciones de mayor complejidad en determinados sectores. 3. Tener más agua no representa el mismo riesgo que recibir mucha agua de golpe Para San Juan, recuperar disponibilidad hídrica después de años de sequía puede resultar beneficioso para el consumo humano, la agricultura, la producción y la recuperación de las reservas de los diques.
 
El riesgo aparece cuando grandes cantidades de agua se concentran en poco tiempo o en áreas determinadas. Las tormentas intensas pueden generar aumentos rápidos en ríos y arroyos y activar cauces que permanecieron secos durante períodos prolongados. En sectores próximos a la montaña, las corrientes pueden además transportar barro, piedras, ramas y otros materiales, dando lugar a crecientes y aluviones. Por esta razón, la exposición no es igual en toda la provincia.
 
Entre los lugares que requieren especial seguimiento se encuentran las zonas de piedemonte, poblaciones próximas a ríos y arroyos y sectores con antecedentes de revenición. También existe riesgo sobre rutas y caminos que atraviesan áreas aluvionales, donde una creciente repentina puede provocar interrupciones y eventualmente dificultar el acceso a algunas localidades.
 
A ello se agrega el granizo, asociado a determinadas tormentas severas y con potencial impacto sobre la producción agrícola. 4. Los diques pueden regular los caudales, pero no son la única defensa San Juan cuenta actualmente con infraestructura que permite almacenar y regular parte del agua proveniente de los principales ríos. Los embalses de Caracoles, Punta Negra y Ullum, ubicados sobre el sistema del río San Juan, y Cuesta del Viento, sobre el río Jáchal, cumplen una función central en la regulación de caudales.
 
Su capacidad permite recibir agua y administrar posteriormente parte de esos volúmenes, pero los embalses constituyen solamente una parte del esquema preventivo. También se trabaja sobre ríos, cauces y defensas, mediante limpieza, encauzamiento, mantenimiento y refuerzo de puntos considerados vulnerables.
 
Entre las áreas prioritarias aparecen los departamentos cordilleranos y alejados de Calingasta, Iglesia, Jáchal y Valle Fértil, además de intervenciones y relevamientos en Albardón, Sarmiento, Zonda y Ullum. En Calingasta, por ejemplo, ya se desarrollan trabajos sobre el río Los Patos, particularmente en Barreal y Villa Pituil, donde Hidráulica trabaja en el encauzamiento y refuerzo de defensas ante la previsión de mayores caudales. La finalidad de estas intervenciones es llegar al período de deshielo y tormentas con los cauces y la infraestructura en mejores condiciones para recibir el agua. 5.
 
Qué se puede anticipar y qué todavía no se puede saber Uno de los aspectos centrales para comprender el escenario es diferenciar una tendencia climática de un pronóstico meteorológico concreto. Actualmente no puede determinarse cuánto lloverá durante todo el verano, dónde se producirá una tormenta severa determinada ni afirmar que San Juan tendrá una emergencia. Los pronósticos estacionales permiten detectar con meses de anticipación condiciones que pueden aumentar o disminuir la probabilidad de determinados fenómenos. A medida que se aproxima un sistema meteorológico particular, los modelos ofrecen información de mayor precisión.
 
Las crecidas relacionadas con el deshielo pueden seguirse con mayor anticipación mediante los pronósticos, las temperaturas en cordillera y el monitoreo de los caudales.
Las tormentas severas y el granizo presentan una dificultad diferente: pueden desarrollarse rápidamente y dejar márgenes de anticipación considerablemente menores.
 
Por eso, la preparación provincial se realiza sobre escenarios posibles y no sobre la certeza de que vaya a producirse una emergencia. El escenario menos problemático sería aquel en el que el deshielo avance progresivamente y las precipitaciones permitan que el sistema hídrico administre los mayores volúmenes de agua. Una situación de mayor complejidad podría producirse ante la coincidencia de un deshielo acelerado, lluvias intensas y crecidas repentinas en distintos sectores.
 
La presencia de El Niño, por sí sola, no permite afirmar que eso vaya a ocurrir.
Después de varios años marcados por la escasez hídrica, San Juan podría encontrarse ante una temporada con una disponibilidad de agua superior.
 
La diferencia entre que ese escenario represente principalmente un beneficio o genere dificultades dependerá, entre otros factores, de cuánta agua llegue, dónde se concentre y, especialmente, en cuánto tiempo lo haga.
 
Para la población, la recomendación ante episodios meteorológicos adversos es seguir los avisos oficiales y las indicaciones de Protección Civil, especialmente en zonas próximas a cauces, ríos y sectores susceptibles a crecientes.