Tras una operación militar en Venezuela
Estados Unidos confirmó la captura de Nicolás Maduro
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro y su traslado fuera del país, luego de una operación militar estadounidense que incluyó bombardeos y sobrevuelos en Caracas y otras regiones estratégicas de Venezuela.
Según informaron autoridades estadounidenses, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos durante un ataque que tuvo como objetivos bases militares clave —entre ellas Fuerte Tiuna— y el puerto de La Guaira. Las explosiones se registraron durante la madrugada y se extendieron por cerca de una hora, en el punto más alto de una escalada de tensión que Washington y Caracas venían protagonizando desde hacía varios meses.
Horas después de la operación, Trump difundió una imagen del líder chavista esposado y con gafas oscuras, tomada tras su detención. El propio presidente estadounidense indicó que Maduro fue trasladado a bordo del buque de guerra USS Iwo Jima y que será juzgado en el distrito sur de Nueva York. Allí enfrenta acusaciones por narcotráfico, terrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de guerra, según detalló la fiscal general Pam Bondi.
Desde Florida, Trump sostuvo que no descarta nuevas acciones militares y afirmó que Estados Unidos asumirá un rol central en la administración de Venezuela hasta que se concrete una “transición ordenada”. También aseguró que los recursos energéticos del país, en especial el petróleo, serán explotados con el argumento de beneficiar tanto al pueblo venezolano como a Estados Unidos por los “daños sufridos”.
Del lado venezolano, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, denunció lo ocurrido como una invasión extranjera y confirmó ataques contra instalaciones militares. Mientras tanto, Caracas permanecía bajo fuerte presencia aérea estadounidense y con reportes de explosiones en distintos puntos de la capital.
La captura de Maduro, quien llegó al poder en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez y cuya legitimidad electoral fue cuestionada por Washington, marca un giro histórico en la crisis venezolana y abre un escenario de alta incertidumbre política y geopolítica en la región.