Transporte aéreo
Demoras y reclamos en un vuelo de Flybondi entre Buenos Aires y San Juan
Un grupo de pasajeros que viajaba desde Buenos Aires a San Juan denunció demoras prolongadas, inconvenientes con el equipaje y falta de información durante un vuelo de la aerolínea Flybondi, programado para el martes con salida desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
El vuelo estaba previsto originalmente para las 13:20, pero comenzó a figurar como “demorado” sin precisiones sobre el nuevo horario de partida. Los pasajeros arribaron al aeropuerto cerca del mediodía y permanecieron en la terminal durante varias horas sin anuncios oficiales claros por parte de la empresa.
Antes del embarque, se produjeron inconvenientes con el equipaje de mano. Según relataron los pasajeros, el personal de Flybondi objetó la cantidad de bolsos transportados y, en un primer momento, se intentó cobrar un adicional de 90 mil pesos para permitir el embarque. Tras gestiones con personal administrativo, la situación fue resuelta y se permitió continuar el proceso.
Durante este procedimiento, una de las pasajeras manifestó haber recibido un trato inapropiado por parte de personal de seguridad, lo que generó malestar entre quienes aguardaban en el sector de control.
Mientras tanto, otros vuelos de la misma aerolínea con destino a distintas provincias continuaban operando con normalidad, mientras el vuelo a San Juan permanecía sin horario confirmado. Recién cerca de las 14:30, se informó de manera informal que la salida podría realizarse a las 15:20, aunque esa estimación tampoco se cumplió. Finalmente, los pasajeros recibieron un correo electrónico informando que el vuelo partiría a las 16:55.
El embarque se realizó sin anuncios por altoparlantes y la información circuló entre los propios pasajeros. La aeronave despegó a las 17:15, acumulando una demora cercana a las cuatro horas.
Según indicó la empresa, el retraso se debió a una falla técnica registrada en una aeronave de Flybondi en Brasil.
El vuelo de regreso a San Juan tuvo una duración aproximada de dos horas y se desarrolló sin inconvenientes mayores.
El episodio vuelve a poner en foco las condiciones de operación de las aerolíneas low-cost, particularmente en relación a la comunicación con los pasajeros, el manejo de demoras y los criterios aplicados al equipaje de mano.