2026-04-28

Mujeres que construyen en silencio

Masonería femenina argentina celebra el impulso de las "Olimpia Righetti" en Santiago Del Estero

La Gran Maestra María Elena Castillo, estuvo presente.
En un contexto marcado por la polarización y los prejuicios, la Gran Logia Femenina de la Argentina puso el foco en el norte del país para destacar el trabajo de un grupo de mujeres que, desde la masonería, impulsan proyectos de transformación social.
 
Se trata del triángulo "Olimpia Righetti", el primer espacio femenino de esta institución instalado en Santiago del Estero, cuyas integrantes fueron elogiadas por la Gran Maestra María Elena Castillo como "un semillero de liderazgo, compromiso intelectual y acción comunitaria".
 

"Osadas, inquietas y comprometidas": el perfil de las masonas santiagueñas

En una entrevista al Diario El Liberal, Castillo describió con entusiasmo el perfil de las mujeres que conforman este nuevo capítulo de la masonería femenina en el interior:
 
"Son osadas, inquietas, intelectuales, que están comprometidas con su geografía y con sus tiempos históricos. Se suman a este gran voluntariado, porque la masonería es, ante todo, un servicio desinteresado a la comunidad".
 
El triángulo "Olimpia Righetti" ya opera en el templo de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, ubicado en el barrio Los Flores, al sur de la capital santiagueña. Desde allí, sus integrantes desarrollan acciones orientadas al fortalecimiento personal y al bienestar colectivo, en sintonía con los valores históricos de la institución.
 

El rol de la mujer masona en la Argentina actual

Para Castillo, las mujeres masonas son agentes de cambio en múltiples ámbitos: la educación, la salud, el municipio, los sindicatos y el ejercicio profesional.
 
"Somos el 52% de la sociedad y durante mucho tiempo estuvimos invisibilizadas. Hoy entendemos que nuestra participación es fundamental para construir ciudadanía y un tejido social más justo", afirmó.
 
La Gran Maestra destacó que, aunque la masonería femenina tiene menos trayectoria institucional que su contraparte masculina, su impacto crece de manera sostenida gracias al trabajo colaborativo y al enfoque en la formación de liderazgos con perspectiva de género.
 

Contra el estigma: desmontando mitos sobre la masonería

Uno de los desafíos que aún enfrenta la institución es el desconocimiento social. Según explicó Castillo, persisten ideas erróneas que asocian a la masonería con sectas, prácticas antirreligiosas o rituales oscuros.
 
"Todo eso es mendaz. La masonería es una organización de la sociedad civil, registrada y regulada por las leyes de la República. Somos librepensadoras: no estamos subordinadas a ninguna ideología ni autoridad que limite nuestro ejercicio de la libertad y la razón", precisó.
 

¿Por qué persiste el prejuicio?

 
Secrecía histórica
La tradición de discreción generó imaginarios distorsionados
Desconocimiento institucional
Poca difusión pública de los valores y acciones masónicas
Resistencia de sectores conservadores
Algunos espacios religiosos ven a la masonería como competencia ideológica
Castillo reconoció que, por estos motivos, muchas integrantes prefieren mantener en reserva su pertenencia a la institución para evitar riesgos laborales, sociales o familiares. "Trabajan de forma invisibilizada para proteger su reputación y su fuente de trabajo. Eso habla de que aún falta camino por recorrer en términos de aceptación", señaló.
 

Tolerancia, diálogo y construcción de consenso

En un país atravesado por grietas políticas y sociales, la Gran Maestra destacó el valor de la masonería como espacio de encuentro:
 
"Es un ágora donde convergen miradas diversas para construir consensos. Fortalecemos la democracia y los principios republicanos, poniendo en valor la concordia nacional por sobre todas las cosas".
 
La institución promueve el respeto a todas las creencias —y también a la no creencia— y aboga por un Estado laico que garantice la imparcialidad para todos los ciudadanos.
 

Proyección: crecer con fundamento

Sobre el futuro del triángulo "Olimpia Righetti", Castillo expresó su confianza en que el grupo podrá multiplicarse ordenadamente, siguiendo el modelo de capacitación y fortalecimiento institucional que caracteriza a la Gran Logia Femenina.
 
"No se trata de llenar papeles vacíos, sino de consolidar espacios con contenido, con formación y con impacto real en las comunidades. Santiago del Estero tiene hoy un grupo prometedor que seguramente dará frutos en los próximos años", concluyó.
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