2026-05-13
Tendencia a la baja
El consumo argentino muestra señales de desaceleración
Eel indicador desestacionalizado volvió a ubicarse en niveles similares a los de octubre de 2025
El consumo privado en la Argentina evidenció en abril una leve contracción interanual del 0,6%, lo que permite cerrar el primer cuatrimestre del año con una merma acumulada del 1,5%. Si bien la comparación con el mes anterior muestra una estabilidad en los valores, este estancamiento sugiere que el ritmo de caída se estaría moderando, aunque sin revertir la tendencia negativa que caracteriza al período.
De acuerdo con el Índice de Consumo Privado elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, el indicador desestacionalizado volvió a ubicarse en niveles similares a los de octubre de 2025, luego de varios meses de erosión en la demanda interna. Este retroceso se alinea con otras señales del mercado: la recaudación del IVA, en términos reales, registró su sexta disminución consecutiva, con un descenso del 1,3% en abril respecto al mismo mes del año anterior, lo que refuerza la percepción de un consumo contenido.
No todos los rubros presentan el mismo comportamiento. Las compras realizadas con tarjeta de crédito mostraron un leve repunte del 1,3%, aunque este crecimiento resulta modesto si se compara con el dinamismo del 12% observado en enero. En el segmento de bienes durables, el panorama es heterogéneo: mientras el patentamiento de motos experimentó un notable incremento interanual del 52,1%, la comercialización de automóviles continuó en terreno negativo con una caída del 14,6%, reflejando las distintas estrategias de los consumidores frente a un contexto de incertidumbre económica.
En materia de alimentación, el consumo de carne vacuna prolongó su trayectoria descendente al acumular nueve meses consecutivos de baja, con una reducción del 7,6% en marzo. Este dato resulta particularmente significativo en un país donde la carne ocupa un lugar central en la dieta tradicional, y sugiere que los hogares están ajustando sus patrones de gasto ante la persistencia de restricciones presupuestarias.
Por su parte, el sector de servicios también comenzó a mostrar grietas: los restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registraron en marzo su primera baja interanual del año, con un retroceso del 6%. Este indicador, que hasta entonces había mostrado resistencia, podría anticipar un enfriamiento más amplio en el gasto destinado a experiencias fuera del hogar.
En conjunto, los datos pintan un escenario de consumo frágil, en el que la desaceleración de la caída no implica necesariamente una recuperación, sino más bien una pausa en un proceso de ajuste más profundo. La evolución de los próximos meses dependerá, en gran medida, de cómo se comporten variables clave como el poder adquisitivo de los salarios, la inflación y la confianza del consumidor, factores que seguirán condicionando las decisiones de gasto de las familias argentinas.
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