2026-08-12

ECONOMÍA

Las paritarias de julio volvieron a ganarle a la inflación

Los acuerdos salariales promediaron una suba del 4,1%, frente a un índice de precios estimado en el 2,1%. Los convenios empiezan a extender sus plazos de revisión.
Por segundo mes consecutivo, los aumentos salariales acordados en paritarias superaron el índice de inflación. El dato surge de un relevamiento de la consultora Eco Go, que analizó los convenios firmados durante julio.
 
De acuerdo con el informe, las paritarias registraron en julio una suba promedio simple del 4,1%, frente a una inflación estimada del 2,1%. Si se evalúa el peso de cada sindicato sobre el total de trabajadores, el incremento ponderado fue del 3%.
 
La tendencia se consolida tras los resultados de junio. En ese mes, los acuerdos habían promediado un 4,3%, mientras que la inflación fue del 1,9%. En mayo, en cambio, el promedio salarial había sido del 1,4%, por debajo del 2,1% que marcó el índice de precios.
 
Entre los sectores que cerraron acuerdos en julio, los aceiteros registraron el incremento más alto, del 10%. Le siguen los trabajadores del sector automotor (CAVEA) con un 6,9%, los camioneros con un 4,2% y el servicio doméstico con un 3,3%. En la parte baja de la tabla se ubicaron la construcción (2%), comercio (1,9%) y sanidad (1,9%).
 
A pesar de estos dos meses favorables, el acumulado todavía no muestra una recuperación plena del poder adquisitivo. Desde noviembre de 2023, los convenios relevados acumulan un aumento promedio del 32,8%, mientras que la inflación del período alcanza el 33,8%.
 
Más allá de los porcentajes, el informe destaca un cambio estructural en las negociaciones. Con una inflación que se estabiliza en torno al 2% mensual, los sindicatos y las cámaras empresarias comenzaron a extender los períodos entre actualizaciones.
 
Ahora son más frecuentes los acuerdos bimestrales e incluso trimestrales. Esta dinámica reduce los mecanismos de indexación automática que alimentan la inercia inflacionaria. Sin embargo, aumenta la exposición del trabajador: si la inflación se acelera entre una revisión y la siguiente, el salario real pierde poder de compra hasta el próximo acuerdo.
 
Por el contrario, si los aumentos pactados superan a la inflación esperada, existe el riesgo de que las empresas trasladen ese mayor costo laboral a los precios de los productos.
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