Informe de la consultora 1816
La morosidad en fintech y billeteras virtuales acumula 21 meses de suba y llega al 33,9%
La morosidad de las familias con entidades no financieras subió en agosto por 21 meses consecutivos y llegó al 33,9%. El dato surge de un informe de la consultora 1816 y comprende a fintech, billeteras virtuales y otras empresas de crédito extrabancario.
Este tipo de financiamiento representa el 17% del crédito total a los hogares, si se consideran en conjunto los préstamos otorgados por entidades financieras y no financieras. La diferencia entre ambos segmentos muestra que la evolución de la irregularidad no es homogénea.
En el caso de los bancos, la mora total del sector privado no financiero se mantuvo en 7,7% en agosto, el mismo porcentaje que en julio. La mora de las familias bajó de 12,9% a 12,8%, mientras que la de las empresas subió de 3,6% a 3,8%. De esta manera, la mora privada se mantuvo prácticamente sin variaciones en los cuatro meses que van de mayo a agosto.
Refinanciaciones en máximos
Uno de los datos que destacó la consultora es el crecimiento de las refinanciaciones, tanto entre las familias como en el segmento corporativo. En agosto, el saldo de préstamos refinanciados representó el 3,8% del crédito total destinado a las familias y el 0,8% del financiamiento otorgado a las empresas. En ambos casos, los indicadores alcanzaron nuevos máximos.
Según los cálculos de 1816, los hogares ya refinanciaron deudas por más de 2,7 billones de pesos, un volumen que podría contribuir a una reducción de los índices de morosidad en los próximos meses. Sin embargo, el impacto de estas operaciones sobre las estadísticas no es inmediato, porque la normativa sobre Clasificación de Deudores establece distintos plazos para que quienes registran atrasos dejen de ser considerados morosos.
Por ejemplo, la situación 3 comprende atrasos de 90 a 180 días y requiere al menos 2 meses para salir de esa condición. La situación 4 corresponde a atrasos de 180 días a 1 año, con un plazo mínimo de 5 meses. La situación 5 incluye deudas con atrasos superiores a un año y exige al menos 8 meses.
Deuda con atrasos de hasta 90 días en baja
Otro indicador que aporta elementos para el análisis es la proporción de créditos en Situación 2, es decir, aquellos que registran atrasos de hasta 90 días. En agosto, este segmento representó el 2,7% de la deuda con entidades financieras, el nivel más bajo desde agosto de 2025.
Aunque esos compromisos todavía no se consideran irregulares, su evolución resulta relevante porque, en episodios anteriores, los máximos de deuda en Situación 2 anticiparon los posteriores picos de morosidad. El indicador de irregularidad crediticia contempla los préstamos clasificados en Situación 3, 4 y 5.
La consultora advirtió que la velocidad con la que disminuya el ratio de morosidad también dependerá de la recuperación del crédito, dado que el volumen total de préstamos constituye el denominador de ese indicador. Una expansión del financiamiento puede contribuir a reducir el porcentaje de irregularidad, incluso si el volumen de créditos problemáticos no registra una caída equivalente.
El crédito al sector privado sigue estancado
El informe señala que el stock de crédito en pesos al sector privado se mantiene, en términos reales, prácticamente en el mismo nivel que registraba en julio de 2025, cuando el Gobierno eliminó las LEFI. La comparación refleja una performance débil de los préstamos durante los últimos 15 meses, un factor que limita las posibilidades de una recuperación más rápida de los indicadores de morosidad.
Respecto de las tasas de interés, la consultora indicó que resulta difícil anticipar cómo evolucionarán las tasas en pesos antes de las elecciones, pero destacó una señal del mercado de deuda en dólares. En particular, el salto hasta el 20% anual de la tasa forward en dólares entre un AO27 y un AO28 constituye, según el análisis, una señal de alerta para el escenario financiero.
A largo plazo, planteó 1816, esa tasa en dólares deberá bajar o, alternativamente, las tasas en pesos tendrán que subir. Estas últimas tienen como referencia el 20% que paga el BCRA en operaciones REPO. La evolución de esas variables será importante para evaluar las condiciones de financiamiento y la capacidad de pago de los deudores.