SOCIEDAD

El Gran Maestre de la Masonería Argentina salió a desmentir teorías conspirativas

Pablo Lázaro, máxima autoridad de la institución, defendió el carácter público de la orden y explicó cómo funciona el método de trabajo interno. La agrupación cuenta con unos 14.000 miembros en todo el país.
El Gran Maestre de la Masonería Argentina, Pablo Lázaro, se refirió al histórico halo de misterio que rodea a la institución y salió a desmentir las teorías conspirativas que suelen asociarse a la orden. En una entrevista publicada esta semana, el dirigente aclaró que la Masonería no es una organización clandestina y que "la reserva no es secreto oscuro".
 
"La tendencia humana es imaginar conspiraciones donde hay discreción", sostuvo Lázaro, quien se unió a la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones a los 24 años. El Gran Maestre explicó que la institución tiene autoridades, sede, personería jurídica, actividades públicas, biblioteca y conferencias abiertas. Recientemente, la orden decidió abrir su sede al público con visitas guiadas para "mostrar la Masonería tal como es y quitarle dramatismo al mito".
 
Actualmente, la Masonería Argentina cuenta con unos 14.000 miembros distribuidos en todo el país. Cada semana se reúnen en sus logias para debatir temas de actualidad social, científica y filosófica. Según Lázaro, el método masónico combina estudio, símbolo, diálogo, escucha y búsqueda de consensos.
 
"En una logia no se va a imponer una verdad: se va a trabajar sobre uno mismo, a escuchar al otro y a construir una mirada más amplia. Es un ejercicio muy necesario para una sociedad acostumbrada al grito, a la grieta y a la descalificación", explicó el Gran Maestre.
 
Respecto al rol político de la institución, Lázaro aclaró que la Masonería no es un partido político, pero afirmó que tiene una responsabilidad ética: "defender la libertad de pensamiento, la educación, la ciencia, la fraternidad y las instituciones republicanas".
 
El dirigente también detalló los requisitos para ingresar a la orden. Los candidatos deben ser mayores de edad, libres, de buenas costumbres y manifestar inquietudes intelectuales junto a una voluntad de perfeccionamiento personal. No se exige pertenecer a una religión determinada ni a un partido político.
 
La Masonería se sostiene económicamente mediante el aporte de cuotas fijadas por cada logia. Lázaro aclaró que "ser masón no es una profesión ni un empleo" y que cada miembro mantiene su trabajo y vida profesional por fuera de la institución.
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