Israel ante el abismo

Las urnas que amenazan con enterrar definitivamente la era Netanyahu

Ni el actual primer ministro ni su principal desafiante, Gadi Eisenkot, logran vislumbrar un camino claro hacia una mayoría estable.
Israel se enfrenta a su sexta elección desde 2019, pero el escenario actual es radicalmente distinto: es la primera contienda electoral desde el devastador ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. El país, aún atravesado por un profundo trauma colectivo, pone en la balanza la supervivencia política de Benjamin Netanyahu como nunca antes.
 
La incertidumbre domina el tablero político. Ni el actual primer ministro ni su principal desafiante, Gadi Eisenkot, logran vislumbrar un camino claro hacia una mayoría estable. La razón es un punto ciego compartido: ambos rechazan de plano cualquier coalición con partidos árabes. Esta postura, que refleja una desconfianza estructural hacia los palestinos, estrecha drásticamente el margen de maniobra para formar un gobierno funcional.
 
La sombra del 7 de octubre lo impregna todo. La pregunta de cómo fue posible tal colapso de seguridad define el tono de la campaña, convirtiendo estos comicios en un referéndum sobre la gestión de la crisis y la capacidad de liderazgo en tiempos de guerra. Eisenkot se perfila como el "Anti-Bibi", capitalizando el desgaste de un líder que lucha por mantener a flote su legado en medio de la presión internacional y el malestar interno.
 
A esto se suma un factor externo que resuena con fuerza en el ánimo político: la influencia de Donald Trump y su potencial retorno, un elemento que redefine las alianzas y las expectativas de los votantes israelíes sobre el futuro de su relación con Washington. Mientras la sociedad busca sanar sus heridas, las urnas se preparan para dictar si la larga era Netanyahu llega a su fin o si, contra todo pronóstico, logra una vez más reinventarse.
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