GOBERNADORES, ALIADOS Y PODER PRESIDENCIAL

El estancamiento económico está deshilachando la red de acuerdos de Milei

El síntoma más visible de esta tensión es la postura de Patricia Bullrich. Lejos de mantener un perfil bajo, la senadora marca diferencias abiertas con el Ejecutivo.
La recesión económica golpea de lleno el corazón del esquema político de Javier Milei, poniendo a prueba la resistencia de las alianzas pragmáticas que sostuvieron su gestión durante los últimos años.
 
Mientras los indicadores apuntan a dos trimestres consecutivos de caída en la actividad y una inflación que se estanca en torno al 2% mensual, la constelación de socios que orbitaba alrededor del "rumbo" comienza a mostrar fracturas evidentes.
 
El síntoma más visible de esta tensión es la postura de Patricia Bullrich. Lejos de mantener un perfil bajo, la senadora marca diferencias abiertas con el Ejecutivo, cuestionando la intolerancia hacia la prensa, los roces diplomáticos y la falta de empatía con los sectores más golpeados por el ajuste. Su discurso, que reivindica el diálogo y repasa el rol del Estado en áreas clave como la infraestructura, expone el desorden interno justo cuando el oficialismo necesita máxima cohesión de cara a la reelección.
 
En paralelo, las negociaciones con el PRO y los gobernadores provinciales transitan en un bucle de avances y retrocesos.
 
Desde el espacio de Mauricio Macri se advierte sobre la falta de progreso en el acuerdo electoral, mientras que los libertarios exigen la eliminación o suspensión de las PASO como condición indispensable.
 
Los macristas, por su parte, ven en las primarias el único seguro de vida para proteger sus distritos, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires, temiendo que ceder esa herramienta signifique entregarle la lapicera a Karina Milei.
 
Frente a este escenario, el Presidente se muestra irreductible, atribuyendo los resultados económicos a shocks externos y reiterando que no se apartará del programa. Sin embargo, en los pasillos del poder crece una inquietud difusa pero persistente: con la economía empantanada y el desgaste social en aumento, ¿está el Gobierno a tiempo de ajustar las tuercas para recomponer la confianza o la idea de un frente liberal sin su figura principal dejará de ser solo un rumor?