AJUSTES EN LA MACROECONOMÍA

El FMI marca el compás y Caputo responde: liberan $50.000 millones en reintegros para descomprimir la asfixia de las pymes

Tras el paso de Kristalina Georgieva por el país, el Gobierno acelera medidas de alivio fiscal para el sector productivo. El ministro de Economía confirma la devolución acelerada de saldos de IVA, aunque desde la CAME advierten que el paquete sigue siendo insuficiente frente a la delicada realidad del sector.
El Gobierno toma nota de las exigencias del Fondo Monetario Internacional y activa un paquete de auxilio fiscal dirigido a las pequeñas y medianas empresas. Tras el reciente paso de la titular del organismo, Kristalina Georgieva, por el país, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirma la liberación de $50.000 millones en concepto de reintegros por IVA para aquellas pymes que mantienen saldos a favor con el fisco.
 
La movida responde a un reclamo histórico de la Unión Industrial Argentina (UIA) y a la presión del propio FMI, que exige proteger a este segmento por su rol como principal motor de empleo. Desde el Palacio de Hacienda aseguran que esta inyección de liquidez se suma al plan de pagos recientemente lanzado para el sector, buscando dar oxígeno a un eslabón de la cadena productiva que sufre el estancamiento.
 
Según las proyecciones oficiales, el beneficio alcanza directamente a unas 24.000 firmas con perfil exportador, que reciben un promedio de $2 millones por empresa para destrabar créditos fiscales varados. Cabe recordar que, sobre un universo de 482.000 pymes registradas en el país, solo el 5% exporta, por lo que el alivio tiene un alcance segmentado.
 
Sin embargo, la medida genera lecturas divididas y enciende la alarma en las entidades que agrupan al comercio y la industria. Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) califican la situación del sector como "muy delicada" y advierten que las herramientas actuales resultan casi inaccesibles para la mayoría. El reclamo empresarial apunta a que los planes de pagos vigentes tienen tasas demasiado elevadas y exigen un paquete de rescate mucho más abarcativo y efectivo.
 
Mientras los empresarios piden mejores condiciones financieras para sobrevivir, el oficialismo defiende la estrategia de calibrar la microeconomía sin alterar los cimientos del plan macroeconómico. El mensaje que se emite desde los despachos oficiales es claro: se asiste a los eslabones más vulnerables, pero la hoja de ruta general no sufre modificaciones estructurales.