ECONOMÍA

La inversión en inteligencia artificial superará el billón de dólares en 2026

Un informe de Goldman Sachs proyecta que el capital destinado al sector alcanzará los 581.000 millones solo en Estados Unidos. Grandes firmas de Wall Street anunciaron un fondo conjunto para financiar la demanda de capacidad de cómputo.
La inversión global en inteligencia artificial superará el billón de dólares durante 2026. Según estimaciones de Goldman Sachs Research, el capital acumulado en el sector desde 2022 alcanzará los 1,8 billones a finales de este año, consolidando a esta tecnología como el principal motor del ciclo inversor mundial.
 
Del total proyectado para este año, 581.000 millones de dólares se concentrarán exclusivamente en Estados Unidos. En este contexto, la empresa Nvidia se ubica en el centro de los flujos de capital. Seis grandes firmas de Wall Street, entre ellas Apollo, Blackstone y Goldman Sachs, anunciaron una iniciativa conjunta de 500.000 millones de dólares para financiar a los clientes del fabricante de chips y cubrir la creciente demanda de procesamiento de datos.
 
El impacto de estas cifras ya se refleja en los mercados financieros. JP Morgan elevó su objetivo para el índice S&P 500 por encima de los 8.000 puntos, argumentando que el sector tecnológico genera retornos tangibles. En Europa, la empresa holandesa ASML, clave en la fabricación de maquinaria para chips, acumula una revalorización del 55% en lo que va de 2026.
 
Los grandes gestores de fondos ajustan sus estrategias frente a este escenario. BlackRock mantiene una posición favorable hacia la renta variable estadounidense, pero enfoca sus inversiones en los puntos críticos del ecosistema: la fabricación de chips, el suministro de energía y los centros de datos.
 
Pese al optimismo, los analistas advierten sobre posibles riesgos. Desde el banco UBS sugirieron a los inversores aprovechar la fortaleza actual del mercado para diversificar sus carteras hacia Europa, Asia y otros sectores cíclicos, con el fin de reducir la concentración de riesgos en la tecnología estadounidense. Además, un repunte en la inflación de Estados Unidos podría presionar las tasas de interés y afectar las valoraciones del sector a corto plazo.