PLANIFICACIÓN URBANA Y DESARROLLO

Rawson proyecta su crecimiento hasta 2036 con un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial

El municipio presentó la actualización de la zonificación y uso del suelo para los próximos diez años. El proyecto define dónde podrá expandirse la ciudad, qué zonas productivas y ambientales deberán preservarse y cómo se organizarán las áreas residenciales, comerciales, industriales, rurales y recreativas.
La Municipalidad de Rawson presentó la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial, Zonificación y Uso del Suelo 2026–2036, una herramienta con la que busca establecer las reglas para el crecimiento y desarrollo del departamento durante la próxima década.
*Área Central Urbana (ACU)*
*Área Residencial Urbana (ARU)*
*Área de Grandes Equipamientos Colectivos (AGEC)*
*Área Industrial y de Servicios (AIS)*
*Área Rural de Oasis (ARO),*
*Área de Protección y Gestión del Riesgo (APGRA)*
 
El proyecto fue elaborado mediante un trabajo conjunto entre el municipio y la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUD) de la Universidad Nacional de San Juan, con participación de la Dirección de Planeamiento y Desarrollo Urbano de la provincia, el IPV, INTA, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, el Departamento de Hidráulica y el Concejo Deliberante de Rawson.
 

Carlos Munisaga↑
 
El nuevo esquema reemplaza y actualiza el antecedente regulatorio de 2016, luego de una década marcada por cambios demográficos, expansión urbana y nuevas necesidades productivas. El objetivo es determinar cómo y hacia dónde podrá crecer Rawson, evitando que la expansión urbana avance de manera desordenada sobre tierras productivas o zonas ambientalmente sensibles.
 
Además, establecerá qué actividades podrán desarrollarse en cada sector, dónde podrán instalarse comercios, industrias y servicios, qué áreas deberán mantenerse predominantemente residenciales y cuáles tendrán protección especial.
 
Para su elaboración se utilizaron análisis documentales, trabajo de campo, información georreferenciada y distintas instancias de participación institucional y comunitaria. Seis áreas para ordenar el departamento El nuevo mapa territorial divide Rawson en seis grandes áreas, cada una con características y objetivos diferentes.
 
El Área Central Urbana (ACU) tendrá como uno de sus principales objetivos fortalecer a Villa Krause como centro administrativo, comercial, cultural y residencial, buscando que los rawsinos puedan resolver una mayor cantidad de trámites y acceder a servicios dentro del propio departamento.
 
También contempla un distrito agro-logístico vinculado al Mercado de Abasto, la logística y el comercio alimentario, además de corredores comerciales y de servicios barriales. El Área Residencial Urbana (ARU) estará destinada principalmente a ordenar el crecimiento de los barrios. Se establecerán sectores con diferentes niveles de densidad, priorizando la expansión hacia lugares que ya dispongan de infraestructura y servicios.
 
La planificación también pretende evitar que actividades incompatibles con la vida residencial, como determinadas industrias, grandes depósitos o talleres de alto impacto, terminen instalándose en sectores donde puedan generar problemas de convivencia, tránsito o ruidos.
 
El Área de Grandes Equipamientos Colectivos (AGEC) reservará suelo para infraestructura vinculada al deporte, la recreación, la educación y la salud. Dentro de esta categoría aparecen espacios estratégicos como el Parque de Rawson, proyectado como pulmón verde recreativo, cultural y ambiental; la Ciudad Deportiva, concebida como un nodo de alcance metropolitano; y un sector de equipamiento sobre Ruta Nacional 40 que funcionará como franja comunitaria y de amortiguación respecto de la ruta.
 
 

Industria, empleo y nuevas energías

 
El Área Industrial y de Servicios (AIS) buscará concentrar actividades productivas y generar espacios específicos para industrias y servicios. Allí se prevén sectores para talleres y manufactura liviana compatibles con el entorno urbano, pero también aparece uno de los puntos novedosos del proyecto: la creación de un Distrito de Innovación Energética, destinado a actividades de fabricación y logística relacionadas con energías renovables.
 
 
También se contempla una reserva industrial que permita disponer de terrenos previamente planificados para futuros emprendimientos y desarrollos productivos. La intención es que nuevas inversiones conozcan de antemano dónde pueden instalarse y bajo qué condiciones, evitando conflictos posteriores con áreas residenciales o rurales.
 

Protección de las fincas y del agua

 
Otro de los puntos centrales del plan es el Área Rural de Oasis (ARO). El objetivo será preservar las tierras agrícolas bajo riego y contener el avance de urbanizaciones y loteos sobre zonas productivas.
 
El esquema contempla la convivencia entre fincas agrícolas y residencia rural tradicional, además de nodos de servicios rurales y periurbanos destinados a acercar salud, educación, espacios públicos y asistencia a productores.
 
También incorpora un distrito agro-energético, donde podrán integrarse sistemas agrovoltaicos con actividades productivas, y una reserva agroproductiva destinada a la remediación de suelos y recuperación de recursos hídricos.
 
La preservación del sistema de canales y acequias aparece como otro elemento estratégico, tanto por su importancia para la producción como por el valor del agua dentro del oasis sanjuanino.
 
 

Turberas, Arroyo Agua Negra y Cerro Barboza

 
 
El sexto sector es el Área de Protección y Gestión del Riesgo (APGRA), destinada a territorios que requieren cuidados ambientales específicos. Entre ellos aparecen las zonas de turberas, donde se plantea establecer monitoreo ambiental y medidas preventivas ante fenómenos como la combustión subterránea.
 
El plan también incorpora al Corredor del Arroyo Agua Negra, con una propuesta orientada a conservar su continuidad ecológica, garantizar accesibilidad pública y desarrollar actividades como senderismo ribereño.
 
Para el Cerro Barboza, en tanto, se plantea potenciar actividades vinculadas al turismo de naturaleza y trekking, pero preservando sus características ambientales y paisajísticas.
 
 

¿Qué cambia para los vecinos?

 
Aunque buena parte del proyecto está compuesta por criterios técnicos de planificación urbana, su aplicación tendrá consecuencias directas sobre la vida cotidiana. Una de ellas será establecer reglas más claras sobre qué puede construirse o habilitarse en cada lugar.
 
Esto permitirá, por ejemplo, proteger sectores residenciales frente a actividades incompatibles, pero también brindar previsibilidad a comerciantes, emprendedores, productores y empresas que necesiten conocer dónde pueden instalarse y qué requisitos deberán cumplir.
 
El fortalecimiento de Villa Krause y de diferentes nodos comerciales y rurales apunta además a reducir la necesidad de trasladarse permanentemente hasta Capital para realizar trámites, acceder a determinados servicios o desarrollar distintas actividades.
 
Otro impacto estará relacionado con la vivienda y las nuevas urbanizaciones. La intención es que el crecimiento residencial se concentre prioritariamente en sectores donde pueda ser acompañado por infraestructura, servicios y equipamiento, evitando una expansión urbana dispersa.
 
Para las zonas rurales, el cambio principal será una mayor protección del suelo agrícola irrigado frente al avance de loteos y otros usos que puedan comprometer la continuidad productiva. Espacios verdes, deporte y recreación
 
El ordenamiento también reserva sectores destinados específicamente al uso comunitario.
 
El Parque de Rawson, la futura Ciudad Deportiva, las márgenes del Arroyo Agua Negra y los espacios naturales del Cerro Barboza aparecen dentro de una estrategia destinada a garantizar áreas verdes, recreativas y deportivas a medida que aumente la población.
 
La planificación busca evitar que el crecimiento urbano termine absorbiendo terrenos necesarios para estos usos públicos.
 

Una hoja de ruta hasta 2036

 
 
El intendente Carlos Munisaga sostuvo que la transformación experimentada por Rawson durante la última década obliga a planificar anticipadamente el crecimiento futuro.
 
“Rawson ha cambiado muchísimo en los últimos diez años y tenemos la responsabilidad de planificar el departamento que queremos para la próxima década. No podemos permitir que el crecimiento se produzca de manera desordenada”, señaló. Según explicó, el plan permitirá definir dónde crecer, dónde producir, qué lugares pueden recibir inversiones y cuáles deberán preservarse.
 
Munisaga también remarcó que el ordenamiento territorial no debe entenderse únicamente como una cuestión técnica. “Cuando hablamos de ordenamiento territorial estamos hablando de la vida cotidiana de nuestra gente: de que una familia pueda vivir tranquila en su barrio, de proteger nuestras zonas productivas y el agua, de que un comerciante o un emprendedor sepa dónde puede desarrollar su actividad, de generar condiciones para nuevas inversiones y de garantizar espacios públicos y naturales para todos”, afirmó.
 
El intendente destacó además que la elaboración fue realizada conjuntamente con organismos técnicos, instituciones provinciales y la Universidad Nacional de San Juan. Durante la presentación, los equipos técnicos responsables expondrán los resultados de la actualización y darán a conocer el documento final, sus criterios y alcances.
 
El Plan de Ordenamiento Territorial 2026–2036 pretende convertirse así en la hoja de ruta para una década de crecimiento de Rawson, estableciendo dónde vivir, producir, invertir y desarrollar servicios, pero también qué tierras deberán preservarse, dónde deberá contenerse la expansión urbana y qué zonas necesitan protección frente a riesgos ambientales.
 
La meta es que el crecimiento poblacional y económico de los próximos diez años pueda desarrollarse acompañado por infraestructura, servicios, espacios públicos y reglas previamente establecidas, en lugar de ordenar el territorio después de que los cambios ya se hayan producido.
Rawson proyecta su crecimiento hasta 2036 con un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial
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