Jaque legislativo

El Senado aprueba la reforma del BCRA, pero un "candado" matemático fuerza su regreso a Diputados y blinda la remoción de sus autoridades

La cámara alta da luz verde a la reforma de la carta orgánica del Banco Central, pero lo hace con una modificación estratégica que fuerza el regreso del proyecto a la Cámara de Diputados.
El Senado da luz verde a la reforma de la carta orgánica del Banco Central (BCRA), pero lo hace con una modificación estratégica que fuerza el regreso del proyecto a la Cámara de Diputados, postergando su sanción definitiva.
 
La iniciativa, impulsada en el recinto por Patricia Bullrich, logra su objetivo central: modificar la normativa de 2012 y prohibir de manera explícita que la autoridad monetaria financie al Tesoro. Sin embargo, para asegurar los votos de los bloques aliados necesarios para la mayoría, el oficialismo aceptó un giro crucial en las reglas de juego que termina blindando el texto frente a cualquier intento de reversión.
 
El núcleo del cambio reside en el mecanismo para remover al presidente y a los directores de la entidad. El proyecto original del Poder Ejecutivo exigía una mayoría agravada de dos tercios en ambas cámaras. La nueva redacción, que ajusta los artículos 2 y 3, baja el listón: ahora basta con una mayoría absoluta del Senado (aproximadamente 37 votos) para acordar la designación por un período de seis años y para avalar una eventual remoción decretada por el Ejecutivo.
 
Aquí es donde se cierra la jugada parlamentaria. El bloque peronista, encabezado por José Mayans, votó a favor de esta modificación con un objetivo táctico claro: hacerla irrevertible. Según la mecánica legislativa, cuando la cámara revisora modifica un proyecto que ya cuenta con media sanción, la cámara de origen (Diputados) solo puede insistir en su versión original si reúne la misma mayoría con la que se aprobó el cambio.
 
Al haberse aprobado esta modificación con un amplio respaldo de 66 senadores, la Cámara Baja necesitaría convocar unos 170 votos para imponer el texto original, una barrera matemática que hoy se presenta como prácticamente insalvable. De este modo, aunque el trámite se alarga, el gobierno consigue una norma que facilita la remoción de las autoridades del BCRA, un acuerdo que fue coordinado entre los principales actores del arco político para asegurar su viabilidad y destrabar la normativa.