Faena y ambientalistas

En Bariloche, hay disputa por el hotel de Perón: la Justicia mantiene la cautelar sobre el proyecto

La jueza Marcela Trillini suspendió preventivamente las intervenciones en el predio del lago Moreno el 14 de octubre. El 22 de octubre excluyó a otro desarrollo, Cauma, pero mantuvo la restricción sobre el proyecto de Faena. La disputa gira en torno al impacto ambiental de un complejo de 33.000 metros cuadrados en tierras que Perón destinó al turismo escolar en 1953.

Un megaproyecto turístico sobre las tierras de un antiguo edificio destinado al turismo social desató una controversia ambiental y judicial en Bariloche. La historia comienza hace más de ochenta años, atraviesa un decreto de Juan Domingo Perón y llega hasta uno de los empresarios hoteleros más conocidos de la Argentina.

El escenario es preciso: las costas del lago Moreno, en las inmediaciones del Circuito Chico, uno de los paisajes más reconocidos de la Patagonia.

El origen: el turismo escolar

En 1944, cuando Bariloche todavía estaba lejos de convertirse en el destino turístico internacional que es hoy, el Estado nacional reservó unas 47 hectáreas junto al lago Moreno para la instalación de campamentos educativos. La idea era acercar la naturaleza y la experiencia de viajar a los estudiantes argentinos.

Nueve años después, el 31 de diciembre de 1953, Juan Domingo Perón firmó un decreto por el cual el Hotel Ministro Pistarini y sus instalaciones fueron transferidos al Ministerio de Educación para destinarlos al turismo escolar. Era una época en la que el turismo formaba parte de una transformación social más amplia: las vacaciones pagas, los hoteles sindicales, los complejos de Chapadmalal y Embalse y los viajes organizados para familias trabajadoras respondían a una idea que entonces tenía una dimensión política y cultural enorme.

Por sus instalaciones pasarían generaciones de estudiantes y docentes. Para muchos, Bariloche sería el primer encuentro con la nieve, las montañas y los grandes lagos patagónicos.

El cambio de destino

Con el paso de las décadas, el inmueble atravesó distintas administraciones y terminó vinculado a OSPLAD, la obra social de los docentes. A comienzos de los años 2000, la Municipalidad de Bariloche formalizó la transferencia gratuita del predio a esa institución.

En 2004 el hotel cerró sus puertas. Y en 2008 ocurrió el giro decisivo: el terreno fue vendido a un grupo inversor vinculado a Alan Faena. La operación, según las publicaciones de aquella época, se ubicó en torno de los 15 millones de dólares.

El propio Concejo Deliberante de Bariloche llegó a solicitar que se estudiara la posibilidad de recuperar el dominio del inmueble, por la pérdida de su finalidad original.

Es importante hacer una distinción: Perón no donó personalmente el hotel a Faena ni a la obra social docente. Su gobierno dispuso una transferencia estatal para el turismo escolar. La posterior transferencia del inmueble a OSPLAD y su venta a privados pertenecen a otra etapa de la historia.

El proyecto actual

Sobre esas tierras se proyecta un emprendimiento de aproximadamente 33.000 metros cuadrados que contempla un hotel de lujo, cinco aparthoteles y 31 cabañas. El proyecto lleva el sello de Faena, cuya trayectoria empresarial está asociada a la transformación de Puerto Madero y a desarrollos hoteleros internacionales.

La discusión actual no se limita a la historia de la propiedad. Los vecinos y las organizaciones ambientalistas cuestionan los efectos que un complejo de estas características podría tener sobre un área de enorme sensibilidad ecológica, próxima a reservas naturales urbanas, bosques y sectores vinculados al sistema del lago Moreno. Plantean interrogantes sobre el impacto de las construcciones, la circulación vehicular, la infraestructura necesaria para sostener el emprendimiento y las consecuencias acumuladas de distintos proyectos inmobiliarios en la zona.

El municipio sostiene que los desarrollos cuentan con autorizaciones y evaluaciones ambientales. La controversia judicial gira, precisamente, alrededor de si esos procedimientos fueron suficientes y si corresponde una evaluación integral de sus efectos.

La medida cautelar

La disputa llegó a los tribunales de Río Negro. El 14 de octubre, la jueza Marcela Trillini dictó una medida cautelar que suspendió preventivamente las intervenciones en los predios de dos desarrollos turísticos de la zona, Faena y Cauma.

El 22 de octubre, la Justicia modificó el alcance de aquella decisión: excluyó a Cauma de la prohibición, pero mantuvo la medida cautelar sobre el predio de Faena. Esto significa que, mientras continúa la discusión judicial de fondo, las intervenciones en el terreno de Faena permanecen alcanzadas por la restricción preventiva.

La cautelar no constituye una sentencia definitiva ni determina por sí misma que el proyecto sea ilegal. Busca preservar la situación mientras se examinan los cuestionamientos planteados.

El debate de fondo

Lo que se debate no es solamente cuántos metros cuadrados pueden construirse a orillas de un lago, ni qué estudios ambientales resultan necesarios para autorizar un emprendimiento de lujo. También aparece una pregunta sobre la transformación del patrimonio y de las ideas que alguna vez justificaron su destino.

En 1953, aquel hotel estaba pensado para que estudiantes de distintos lugares del país pudieran conocer Bariloche. En 2026, sobre esas mismas tierras, se proyecta un complejo destinado a un segmento muy diferente del mercado turístico.

No hay nada necesariamente incompatible entre la inversión privada, el desarrollo hotelero y la protección del ambiente. La Patagonia necesita infraestructura, empleo e inversiones, del mismo modo que necesita preservar los recursos naturales que explican buena parte de su atractivo. Pero la historia del viejo Hotel Ministro Pistarini obliga a mirar el conflicto con una perspectiva más amplia: las tierras tienen memoria.