El megaciclo de Vaca Muerta

La hoja de ruta de los US$200.000 millones que reconfiguran la industria argentina

La operación diaria exige un piso de US$10.000 millones anuales únicamente para contrarrestar la declinación natural de los pozos y mantener la meseta productiva.
La Cuenca Neuquina se prepara para ejecutar la mayor movilización de capitales en la historia industrial de la Argentina. De aquí a 2035, el ecosistema de Vaca Muerta canalizará un flujo de inversiones que supera holgadamente los US$200.000 millones, consolidando su rol como el principal motor de acumulación de divisas y crecimiento del país.
 
Esta masa de recursos se despliega bajo dos dinámicas simultáneas e indispensables. Por un lado, la operación diaria exige un piso de US$10.000 millones anuales únicamente para contrarrestar la declinación natural de los pozos y mantener la meseta productiva. Por otro, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) inyecta más de US$108.000 millones en iniciativas plurianuales que buscan eliminar cuellos de botella y escalar la producción a niveles de competencia global.
 
El mapa de proyectos ya está en marcha con fuerza. En el segmento upstream, Pluspetrol compromete US$12.240 millones en el área Bajo del Choique - La Invernada para alcanzar 100.000 barriles diarios hacia 2028, mientras Chevron evalúa un despliegue integral en El Trapial por US$13.800 millones. A esta lista se suman los US$6.432 millones de Tecpetrol en Los Toldos II Este, los US$4.522 millones de Pampa Energía en Rincón de Aranda y la reestructuración de más de US$8.000 millones de Vista Energy de cara a 2030.
 
El salto exportador depende críticamente del desarrollo del midstream. El consorcio detrás del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) concreta desembolsos por US$3.000 millones para un oleoducto de 437 kilómetros hasta la terminal marítima de Punta Colorada. En paralelo, Oldelval avanza con US$400 millones en su tramo norte, con miras a una futura ampliación ante la velocidad del crecimiento en el hub norte.
 
El segmento de gas y GNL concentra las cifras más monumentales. El proyecto Argentina LNG, liderado por YPF junto a Eni y XRG, encabeza la nómina con un presupuesto estimado en US$51.000 millones. A su vez, el consorcio Southern Energy (SESA) presenta una primera etapa por US$2.900 millones, con una proyección global de US$15.000 millones a lo largo de dos décadas.
 
Finalmente, la agregación de valor cierra el círculo virtuoso. TGS destina US$3.200 millones a la ampliación de sus sistemas de captación y fraccionamiento, Compañía Mega invierte US$365 millones para elevar su capacidad de separación de líquidos, y Pampa Energía impulsa una planta de urea y amoníaco en Bahía Blanca por US$2.693 millones, utilizando el gas no convencional como materia prima para fertilizantes de exportación.
 
Con un total de US$108.532 millones ya aprobados o presentados bajo el marco del RIGI, y sumando la inversión operativa sostenida, Vaca Muerta no solo asegura su propia expansión, sino que redefine el techo de crecimiento de la economía argentina para la próxima década.
 
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