TRANSPORTE URBANO

El colectivo cumple más de un siglo configurando el desarrollo de San Juan

Desde los primeros tranvías a sangre de 1855 hasta la actual Red Tulum, el transporte público acompañó la expansión de la ciudad y fue clave en momentos históricos como el terremoto de 1944.
El transporte urbano de pasajeros en San Juan tiene sus raíces en 1855, cuando una ley provincial concedió a Domingo Igarzabal el privilegio exclusivo para establecer una línea de tranvías a tracción a sangre. Los coches eran abiertos, con asientos de madera y tirados por caballos, conducidos por un mayoral que anunciaba su llegada con un cuerno de vaca.
 
El sistema de tranvías comenzó a operar formalmente en 1889, aunque San Juan nunca llegó a tener tranvías eléctricos. Estos vehículos iniciales contaban con carrocería de madera, techo y ventanas con cortinas. Su implementación influyó en la urbanización de la ciudad, impulsando la numeración de calles, el ensanchamiento de avenidas y la instalación de alumbrado a gas.
 
Alrededor de 1915, los tranvías dejaron de circular en la provincia. Las empresas no lograron mecanizar las líneas utilizando vapor o electricidad, las tarifas se encarecieron y finalmente se liquidaron. Comenzaron entonces a transitar los primeros ómnibus por iniciativa de particulares, quienes formaban sociedades de hecho con contratos orales.
 
El "Pampero" fue uno de los primeros colectivos que circuló por la ciudad de San Juan en 1924. Un año después, en 1925, la empresa La Marina, fundada por Federico Galoviche, incorporó el primer vehículo similar a los colectivos actuales.
 
Durante la década de 1930 se registraron mejoras técnicas en las unidades. En 1932 se organizó la Sociedad Unión Propietarios de Ómnibus (SUPO). En 1937, Ford presentó sus vehículos de carga y chasis para carrozar, y el Ford V8 se convirtió en el modelo más utilizado por las empresas locales.
 
Entre 1925 y 1943, el transporte vivió una etapa de expansión. En 1943 llegó la empresa Mayo y la provincia estaba interconectada en su totalidad. Según registros de la época, operaban 34 empresas locales además de las interprovinciales. La crecida del río San Juan obligaba en ocasiones a bajar y armar rampas con palos para que los vehículos pudieran cruzar.
 
El terremoto del 15 de enero de 1944 marcó un punto de quiebre. En los primeros momentos de la tragedia, las empresas de transporte prestaron colaboración en el socorro y traslado de heridos. Los colectivos funcionaron como ambulancias y refugios para las familias que quedaron a la intemperie.
 
Durante el proceso de reconstrucción posterior al sismo, los colectivos cumplieron un rol fundamental tanto para la asistencia como para el transporte de obreros que trabajaban en las casas de emergencia. Empresas como La Marina y Mayo se consolidaron durante este período.
 
En 2001, el sector enfrentó tensiones con la quema de unidades de la empresa La Marina. La última gran modificación antes de la implementación de la Red Tulum fue la incorporación del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) en 2015. Inicialmente presentó dificultades por la falta de terminales de carga, pero con el tiempo se instaló en toda la provincia.
 
Actualmente, el sistema Red Tulum continúa utilizando colectivos como su principal modo de transporte, con la interconectividad de los departamentos como uno de sus objetivos centrales.