MEMORIA HISTÓRICA

Cómo era el centro de San Juan a principios del siglo XX

Una revisión de archivos y fotografías de la época muestra una ciudad con transporte a tracción a sangre, vestimenta formal para todos los sectores y un incipiente sistema de iluminación eléctrica.
Imagen restaurada del centro de San Juan en 1900.
Imagen restaurada del centro de San Juan en 1900.
El centro de San Juan a principios del siglo XX presentaba una dinámica urbana y social muy diferente a la actual, caracterizada por la ausencia de tránsito motorizado y el uso generalizado de vestimenta formal en la vía pública.
 
Según registros históricos y fotografías de la primera década de 1900, la circulación en calles céntricas como Mendoza, frente a la Plaza 25 de Mayo, se limitaba a vehículos de tracción a sangre. Eran comunes las "victorias" de alquiler para pasajeros, sulquis particulares y carretelas de comerciantes. La indumentaria era rigurosa: los hombres, incluidos los obreros, utilizaban saco y sombrero, mientras que las mujeres vestían faldas largas y usaban sombrero o sombrilla en sus salidas.
 
En cuanto a la infraestructura, en 1902 se inició un intento por iluminar las calles y plazas con luz eléctrica. Sin embargo, el sistema de "arcos voltáicos", sostenidos por columnas de hierro con grandes globos de vidrio, resultaba inestable. Las interrupciones por viento o lluvia eran frecuentes y el chisporroteo de los carbones incandescentes representaba un riesgo para los transeúntes.
 
Ante la falta de medios de comunicación modernos, las campanas de la Iglesia Catedral funcionaban como el principal sistema de alerta comunitaria. Toques rápidos y seguidos anunciaban incendios o derrumbes, convocando a la gente a la plaza principal. Por su parte, los toques acompasados de dos en dos indicaban el fallecimiento de una persona conocida, una práctica que la población identificaba inmediatamente como "doblar a muerte".
 
Estas características, documentadas en archivos locales y publicaciones de la Fundación Bataller, ofrecen un panorama concreto de la infraestructura y las costumbres de la capital sanjuanina antes de las transformaciones urbanas que marcarían las décadas siguientes, incluido el terremoto de 1944.
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