Reflexiones desde la distancia

Cuando la democracia se tambalea

Una mirada personal sobre la destitución de Dina Boluarte y lo que significa
10/10/2025
 
La noticia que nadie esperaba, pero todos anticipaban
Eran las primeras horas del viernes cuando mi teléfono comenzó a vibrar sin parar. Mensajes de amigos peruanos, notificaciones de medios, alertas de última hora. Dina Boluarte había sido destituida por "incapacidad moral permanente" con 121 votos a favor. No podía creerlo, pero tampoco me sorprendía. En el Perú, la política se ha vuelto un círculo vicioso donde la historia se repite con una frecuencia que duele, y en la que muchos podemos vernos reflejados.
 
Mientras leía los titulares, sentí esa mezcla familiar de indignación e impotencia que todos los peruanos ya conocen demasiado bien, como nosotros. ¿Cómo es posible que un país con tanto potencial esté atrapado en este ciclo interminable de crisis políticas? La pregunta los persigue, y hoy vuelve a golpearme con más fuerza que nunca.
 
Los números que hablan por sí solos
121 votos a favor de 130 posibles. Esa es la cifra que selló el destino de Boluarte. Pero hay otra cifra que me preocupa más: el 93% de desaprobación que tenía la presidenta según Datum International. No es solo un número, es el reflejo de un país cansado, frustrado, que ve cómo sus líderes llegan y se van sin dejar huella positiva.
Me pregunto si alguna vez volveremos a ver un presidente que termine su mandato con la aprobación de su pueblo. ¿Cuándo se rompió la confianza entre gobernantes y gobernados? ¿Cómo llegamos a este punto donde la desilusión es el único denominador común?
 
El fantasma de la inseguridad que todo lo devora
La excusa oficial fue la "incapacidad moral permanente" para enfrentar el crimen organizado. Suena fuerte, ¿verdad? Pero la verdad es que la inseguridad en el Perú ha alcanzado niveles insoportables. Amigos en Lima me cuentan que ya no salen de noche, que tienen miedo de usar sus teléfonos en la calle, que la extorsión se ha vuelto moneda corriente.
 
Boluarte prometió combatir esto, pero sus acciones fueron más de lo mismo: palabras vacías mientras el país se hundía en el caos. No es que sus predecesores hayan sido mejores, pero ¿cuántas oportunidades más van a desperdiciar los peruanos? Cada nuevo líder que fracasa los aleja más de la posibilidad de un Perú seguro y próspero, como también para la Argentina, creo que todos buscamos.
 
Un ciclo sin fin
 
La historia se repite hasta el cansancio. Boluarte asumió tras la destitución de Pedro Castillo, y ahora ella sufre la misma suerte. Mientras tanto, el país sigue esperando un líder que realmente entienda que gobernar no es un juego de poder, sino un acto de servicio.
 
Hoy, más que nunca, vemos el peso de una democracia que parece tambalearse con cada decisión que toma el Congreso. No sé cuál será el próximo capítulo de esta historia, pero sí sé que los peruanos meren algo mejor. Como también nuestros merecemos estabilidad, seguridad y líderes que realmente trabajen por el país, no por sus propios intereses.
 
Mientras escribo esto, recibo otro mensaje de un amigo en Lima: "Otra vez empezamos de cero". Y tiene razón. Pero quizás, solo quizás, algún día se deje de empezar de cero y se haga algo que dure. Algo que valga la pena. Mientras otro capítulo más, queda para la Argentina, otro quizá duro. Nunca estuve ni estaré de acuerdo con la inestabilidad política, porque sí o sí lleva a la monetaria y, tarde o temprano, se adosa otro dolor para las personas de carne y hueso como todos nuestros.
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